Las listas de espera dan una de cal y una de arena
LAS LISTAS DE espera son ese gran caballo de batalla contra el que tiene que luchar la Sanidad de Castilla y León y, más concretamente, sus gestores desde la Consejería con el consejero a la cabeza.
Y nadie pone en duda que se están realizando esfuerzos y poniendo en marcha medidas que vienen a reducir el número de pacientes y la espera media que un castellano y leonés tiene que soportar para ser operado. La reducción de esa lista de números, detrás de los cuales conviene no olvidar que hay personas, en el último año así lo demuestra. Pero dicho esto es conveniente reseñar el repunte sufrido en el último trimestre en la práctica totalida de los hospitales de la Comunidad, con especial incidencia en los casos de Salamanca y los vallisoletanos del Río Hortega y Clínico. Un ascenso que, resulta evidente, viene marcado por el parón del verano.
Un frenazo al descenso registrado en el trimestre pasado que viene a evidenciar la necesidad de aplicar un plan, llámase Perycles o de cualquier otra manera, que evite estos vaivenes y estos picos al alza en determinados momentos del año.
Picos que hacen que, por ejemplo, en Salamanca la media de espera vuelva a estar muy por encima de esos cien días y se sitúa en 120 jornadas antes de poder ser intervenidos. Este no es solo el hospital donde más sube la media de días en espera, sino que también aumenta el número de pacientes en espera respecto al segundo trimestre, según los datos de la Consejería de Sanidad.
Cierto es, como bien reseña en consejero Antonio María Sáez que el salmantino es un hospital de referencia en muchas especialidades, pero esto no es justificación para este incremento. Pero es que, además, el centro de Salamanca no es el único que registra una subida durante el verano, puesto que también hay más pacientes a la espera en el Río Hortega y en el Clínico de Valladolid. Especialmente significativo es el caso del Río Hortega que llega a su techo histórico de pacientes en espera para ser operados y, lo que es peor, es el único de la Comunidad que ve como se elevan también las listas si se analizan con los datos de hace un año.
Si a esto se le añade el hecho de que siguen existiendo imporantes desequilibrios territoriales entre lo que se espera para ser operado en un hospital o en otro, resulta evidente que aún resta mucho por hacen en materia de gestión sanitaria para tratar de atajar, primero, y reducir, después, la espera quirúrgica en Castilla y León.
Los datos que acaban de hacerse públicos ofrecen una de cal y una de arena. Por un lado sube la lista de espera por el frenazo del verano a los planes para atajarlas y, por otro, baja en un año. Pero el mar de fondo viene a señalar que el camino a recorrer aún es largo.