La burbuja inmobiliaria se desplaza hacia el alquiler
AHORA QUE SE cumplen los diez años desde que estalló de forma oficial la peor crisis económica que se recuerda, aquella que todavía hoy siguen padeciendo numerosas familias por más que las grandes cifra macroeconómicas digan ya que la economía va mejor y que la crisis es historia, empiezan a verse síntomas de carácter especulativo como los vividos antaño.
La falta de oferta de vivienda está disparando, y de qué manera, los precios de los alquileres en todas las provincias de Castilla y León. Algo que desde algunas voces dentro del sector comienza a denominarse ya como el inflado de una burbuja que, de no corregirse, estallará más tarde o más temprano.
Resulta evidente que la grave situación de la economía, más allá de esas macrocifras, y la inestabilidad y precariedad del empleo aleja de la compra de pisos a los castellanos y leoneses, que claramente se han inclinado por alquiler. Y es aquí donde surge esa especulación que parece querer verse ya en los precios. La escasez de un parque amplio de viviendas para el alquiler, unido a un mayor demanda, es lo que está provocando esta situación.
Los datos son claros. Ahora, diez años después del inicio de la crisis, comienza a haber un problema de escasez que lleva al incremento del precio en muchas ciudades de Castilla y León, al que se suma el elevado número de alojamientos turísticos –a través de plataformas como Airbnb– en localidades como Salamanca.
Además, existen viviendas cerradas porque los propietarios no se quieren hacer cargo de las responsabilidades de tener un inquilino o no han tenido buenas experiencias. Para aumentar la oferta del alquiler, algunas agencias inmobiliarias han comenzado a ofrecer un servicio «integral», donde gestionan no solo el contrato del alquiler, sino también en caso de avería o problema.
La mayoría de los usuarios interesados en alquilar, explica, son personas que se han divorciado, jóvenes que buscan independizarse o personas mayores que deciden salir de los pueblos para ir a las ciudades, donde tienen más servicios, o personal desplazado por motivos laborales.
Sin embargo, el mayor incremento de la Comunidad en los últimos cinco años, según los datos se registra en Segovia, donde un alquiler. La capital segovian lidera la subida de los alquileres, seguida de Valladolid y Palencia. Por detrás se encuentran Soria, Burgos, León y Ávila, Salamanca y Zamora, que se mantiene estable.
Resulta evidente, a la vista de estos datos, que comienza a verse síntomas de una clara aceleración en los precios de los alquileres de viviendad, algo que debe atajarse on políticas que fomenten el alquiles a precios más justos y más acordes a la economía y al mercado. De lo contrario, parece claro que la burbuja inmobiliaria corre el riesgo de desplazarse ahora al alquiler.