Urge la máxima velocidad en el tramo del AVE León-Valladolid
HAN PASADO ya tres años desde que se inauguró la línea de alta velocidad ferroviaria entre Valladolid y León. En este periodo, el tramo entre las dos ciudades ha registrado la velocidad más lenta de los AVEs españoles, con el consiguiente perjuicio para los usuarios y el condicionante para quienes hubieran optado por utilizarlo y no lo hicieron porque la velocidad no era «alta». Por fin, Adif ha confirmado que el pasado mes de julio ha terminado las pruebas necesarias para que se pueda viajar a 300 kilómetros por hora, lo que supondrá una ahorro de diez minutos.
Ahora todo está en manos de Renfe que no concreta la fecha de su puesta en marcha y apela a la necesidad de abordar simulaciones comerciales y formar a los maquinistas.
Estaba previsto que el lanzamiento en su totalidad de este tramo del AVE se hiciera en verano, si bien todo apunta a que este horizonte se va a incumplir y los viajeros tendrán que seguir sufriendo el retraso algún tiempo más.
El Tribunal de Cuentas de la Unión Europea ha criticado con dureza los sobrecostes del AVE y ha puesto de manifiesto el incumplimiento de las velocidades para las que se diseñaron muchas líneas; entre ellas la que une León y Valladolid.
La crisis económica ha retrasado la puesta en marcha de este servicio. Las autoridades y partidos políticos piden que se acometan los trabajos pendientes lo antes posible. No cabe duda de que el verano habría sido ideal para ponerlo en marcha y a las fechas que estamos parece difícil y casi inviable.
Renfe debería poner una fecha concreta a la puesta en marcha de la velocidad máxima en el trazado pendiente. Son muchos miles de millones los invertidos para tener que esperar más tiempo.
Un nuevo retraso injustificado penaliza a los usuarios del AVE entre Valladolid y León y supone un cierto deterioro de una Alta Velocidad Ferroviaria que se sitúa entre las mejores del mundo.
No se trata solo de un beneficio para los vallisoletanos y leoneses.También para los asturianos, madrileños y demás usuarios que bien por turismo o por negocio utilizan este sistema rápido de transporte.
Las autoridades deben urgir a Renfe a que ponga en marcha el sistema lo antes posible. Se trata de recuperar más pronto que tarde los beneficios de un servicio público que generó muchas expectativas y que no puede y menos ahora defraudar la confianza de los potenciales principales usuarios.
Un correcto funcionamiento del AVE puede tener impactos no sólo en la calidad de vida de los ciudadanos, sino en la actividad económica de las poblaciones. Por eso, Renfe debe concretar ya plazos para normalizar el funcionamiento de la alta velocidad entre León y Valladolid.