Diario de Valladolid

EDITORIAL

Difícil esclarecimiento de los incendios provocados

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EN PLENA temporada de riesgo alto de incendios, el viernes se conocía la imputación a un vecino de Madrid de uno de los más devastadores que tuvieron lugar el pasado verano. El fuego se declaró el 21 de agosto en la localidad leonesa de Losadilla, perteneciente al municipio de Encinedo y arrasó 10.000 hectáreas de la comarca de la Cabrera, provocando un desastre ecológico de primera magnitud. El consejero de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, habló entonces de «criminales que practican terrorismo natural».

Un año después, la Guardia Civil detuvo a un varón de 55 años, con domicilio habitual en Madrid y asociado a varios cotos de la zona. La investigación ha sido intensa y concienzuda para cerrar el cerco en torno a este imputado, al que los investigadores llegaron a pinchar su teléfono y el de otros vecinos que le habían facilitado coartadas durante la noche en la que se produjo el suceso. De este modo, la Guardia Civil pudo desmontar estas coartadas de sus colaboradores, entre los que se encontraría incluso una anciana de 90 años.

La labor realizada por los especialistas del Instituto Armado es un paso adelante para el esclarecimiento del incendio, pero todavía queda mucho camino por recorrer, ya que demostrar la autoría de los fuegos provocados por descuido y, sobre todo los intencionados, es una tarea muy complicada. No hay más que ver los pocos que acaban aclarándose y cómo incluso, cuando se ha llegado a juicio, los acusados pueden resultar absueltos. Así ocurrió en un conocido caso en el que un celador forestal de los Ancares se sentó en el banquillo por un incendio en la zona de Villafranca del Bierzo. Tras salir absuelto tanto en el juzgado como después del recurso presentado en el Tribunal de Justicia de Castilla y León, el celador fue posteriormente reincorporado a su puesto.

Afortunadamente, en lo que llevamos de verano Castilla y León no ha sufrido ningún incendio forestal de relevancia, y ojalá continúe esta tendencia. Pero el riesgo siempre está presente y es preciso poner todos los medios posibles para prevenir el fuego, tanto o más que los que se dedican a su extinción y a la investigación posterior, porque en este último caso, es muy difícil demostrar la autoría, salvo que existan testigos directos.

Por eso, junto a los trabajos selvícolas para limpiar los montes como medida preventiva, una de las tareas más importantes de las administraciones debe ser la de concienciación de la población, de modo que aprendan a apreciar y cuidar el monte y a colaborar con los agentes de la Guardia Civil en la lucha contra los incendios intencionados.

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