Diario de Valladolid

EDITORIAL

El aumento de fallecidos, obliga a no bajar la guardia

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SI HAY ALGO en lo que no se debe bajar la guardia, por bien que se crea que puedan ir las cifras, es en los accidentes de tráfico. La mejor demostración son los últimos datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), que vienen a evidenciar un repunte tanto en el número de siniestros, como en los muertos que estos causan.

Cierto es, y justo es remarcarlo, que el repunte es mínimo, pero no lo es menos que sólo con que haya un fallecido más es suficiente para ponerse en guardia y pensar en qué se está fallando.

El factor humano está detrás de la práctica totalidad de los accidentes que se producen, pero conviene no olvidar el pésimo estado que presenta el firme de muchas carreteras, además de los numerosos puntos negros que presentan las vías interurbanas, incluso nacionales de Castilla y León.

Sin ir más lejos, recientemente desde la Asociación Española de la Carretera (AEC) se indicaba que la red de Carreteras de la Comunidad acumulaba un déficit de conservación muy por encima de los 1.100 millones de euros. Un hecho que hacia que desde la AEC se alertara ya del riesgo evidente de que se produjera un mayor número de siniestros.

Los datos puestos encima de la mesa desde esta asociación fijaban en uno de cada trece los kilómetros de carretera que presentan deterioros relevantes en un pavimento en el que se acumulan, según detallan, baches, roderas y grietas longitudinales y transversales.Pero es que en el caso de Castilla y León puntualizaban que la situación era aún más grave. Algo que se repetía en la señalización, también en peor estado que la que presenta el conjunto del país.

Todas éstas y alguna más que ahí se indicaban son situaciones que, junto al fallo humano y a la imprudencia de determinados conductores, suponen el caldo de cultivo para que haya más accidentes de tráfico.

Los muertos y heridos en lo que va de año, ligeramente por encima de lo sucedido hace ahora doce meses, tienen que ser un toque de atención.

Es necesario, obligado, que desde las autoridades y los encargados de la gestión del tráfico se tomen cartas en el asunto y se siga trabajando con el objetivo claro de accidentes cero. Algo que, resulta evidente, será difícil de lograr, entre otras cosas porque ese factor humano lo impide. Pero ya se ha demostrado en ocasiones anteriores que con políticas, vigilancia y un mayor esfuerzo en el mantemiento de las carreteras se puede frenar el aumento de accidentes y con este descenso, también el de los heridos y fallecidos.

El repunte en las cifras de siniestros, heridos y muertos, pese a que no es desproporcionado, obliga a redoblar los esfuerzos y a no bajar la guardia.

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