Diario de Valladolid

EDITORIAL

Más control para preservar la seguridad en las carreteras

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CASTILLA Y LEÓN vivió ayer un jornada trágica, con cinco víctimas mortales en distintos accidentes, cuatro de ellos en vías urbanas e interurbanas y un quinto debido a un accidente laboral. El suceso más grave se produjo en la provincia de León, donde un conductor borracho causó la muerte a un matrimonio guipuzcoano que recorría en bicicleta el Camino de Santiago junto a su hijo de 12 años, que resultó herido. El mortal atropello se produjo en la carretera nacional 601 a la altura de Matallana y el conductor se dio a la fuga. Gracias a la colaboración ciudadana, la Guardia Civil lo detuvo cuando apenas llevaba 17 kilómetros recorridos. Se trata de un trabajador de Renault de Valladolid que fue arrestado al momento tras comprobar los agentes que quintuplicaba la tasa de alcohol permitida.

En la provincia de Valladolid se registraron los otros dos accidentes mortales. En el primero, ocurrido en la A-6, en Medina del Campo, falleció un septuagenario que circulaba en sentido contrario por la autovía, al chocar su vehículo con un turismo que venía en la dirección correcta. Se da la circunstancia de que el accidente se produjo en el mismo punto kilométrico que otro suceso ocurrido el día 24 en el que perdió la vida una joven de 19 años.

Y, en Valladolid capital, un octogenario también fue víctima de un atropello a media mañana cuando cruzaba un paso de peatones regulado con semáforo, y fallecía en el Hospital Río Hortega poco tiempo después.

A este cúmulo de víctimas mortales en las carreteras se sumó por la tarde un varón de 41 años que perdió la vida cuando se encontraba trabajando en las obras del trazado del AVE en el municipio zamorano de Pedralba de la Pradería, al ser golpeado por una máquina.

El dramático día coincidió con la presentación de la Operación Salida de verano, que registrará 12,8 millones de desplazamientos por las carreteras de Castilla y León durante los meses de julio y agosto. Este elevado volumen de tráfico conlleva una especial movilización de los agentes de la Guardia Civil que velan por la seguridad en las vías públicas.

Es evidente que poco puede hacerse en sucesos como el ocurrido con el conductor borracho de León, pero también es obvio que la presencia de la Guardia Civil de Tráfico puede disuadir a muchos conductores de cometer excesos e imprudencias al volante. Lo importante es que los responsables de estos agentes tengan claro que la principal labor que deben realizar es la de preservar la seguridad en las carreteras y no en dejarse llevar por un afán recaudatorio con la imposición de multas.

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