Tudanca se pone ahora ante el espejo de Herrera
LE LLEGÓ LA HORA al jefe de la oposición en Castilla y León, el socialista Luis Tudanca. La hora de comprobar su influencia y beligerencia ante el Gobierno central de su partido. La hora que nunca tuvo. Porque siempre fue la hora de Herrera, que pese a quien pese ha mostrado una beligerancia intensa contra su propio partido en el Gobierno central en defensa de los intereses de Castilla y León. Cierto que, en numerosas ocasiones, con escaso éxito, pero beligerancia en defensa de su tierra más que de su partido. Algo que para Tudanca y el resto de la oposición siempre fueron lágrimas de cocodrilo o teatralizaciones con las que justificar la desidia con la que en muchas ocasiones trató el ejecutivo de Rajoy las demandas de Castilla y León.
Ahora será el propio Tudanca el que podrá ponerse a prueba. Tanto esa capacidad de influencia de la que le achacaba carecer a Herrera, pero también, como de la capacidad de exigir con dureza y contundencia al nuevo gobierno de Sánchez lo que es justo para Castilla y León. Es la hora de que Tudanca se ponga ante el espejo de Herra. Se mire y compruebe que, en palabras de Mario Benedetti, poeta uruguayo, uno no siempre puede hacer lo que quiere, pero tiene el derecho de no hacer lo que no quiere. Veremos si al menos, Tudanca no hace lo que no quiere. Es un examen y no va a ser fácil. Este cambio abrupto de gobierno traerá muchos cambios y servirá para medir la altura política de los que hasta ahora no sabían que una cosa era predicar y otra dar trigo. Es el momento de Tudanca. Y de Óscar Puente, por supuesto.
Y otros del PP, que no es Herrera y su núcleo más cercano, a ver si ahora van a exigir con urgencia lo que antes aplaudían de los suyos. Estemos atentos a consejeros y alcaldes. A más de uno se le va a caer la careta con tanta e-moción.