Diario de Valladolid

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Sólo como broma culposa se puede digerir el auto del juez Muñiz, aprovechando la baja por enfermedad de la instructora para decretar la prescripción a los consejeros de Caja España investigados por créditos millonarios a su presidente. Las reacciones, después de que hace apenas unos días volvieran a circular por el juzgado leonés los investigados en risueña pandilla, suponen la enmienda más contundente a este mandoble sobrevenido, que contradice de un plumazo no sólo la convicción de la instructora que conoce el caso, sino también el auto reciente de la Audiencia, que rechazó su prescripción por continuidad delictiva.

Con este berenjenal, estamos a punto de olvidar de qué hablamos: la ruina de Caja España por una gestión torpe o desleal, en todo caso nefasta, de la gente a quienes la sociedad encomendó su guarda y cuidado. Claro que importa conocer cuál fue el manejo de estos consejeros, porque nos representaban a todos. A los charlistas y a los paisanines despojados del servicio bancario. Por eso irrita tanto la celebración del broche por parte del partido socialista, que tuvo consejeros en la gestión laboriosa de la ruina, pero que dejó a mucha más gente en el bando de los damnificados por la actuación inclemente de sus lebreles.

Su manejo de las tarjetas black del consejo; el toma y daca de favores crediticios con intereses irrelevantes para embolsarse las joyas del parque inmobiliario (chalés de costa y pisos urbanos de lujo), dentro y fuera de la Comunidad; vuelos internacionales en avión privado, como el realizado a Nueva York para tomar el pulso al riñón financiero del universo, con reunión urgente a la vuelta para paliar con dietas la avería de gastos desmedidos; manejo a capricho del palco de la entidad en lugares emblemáticos como el Calderón de Valladolid; y un cascabel de menudencias, como los baúles de alcohol, turrones, vinos y chacinas de lujo, que salpicaron el derrumbe de la entidad. Sin baratijas. Ahora la justicia no puede ignorar que de haber prescripción se debe sólo a su descuido y lentitud.

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