Nuevo dato de paro y nuevo desequilibrio provincial
los datos DEL Ministerio de Empleo y Seguridad Social, el número de parados ha vuelto a crecer en Castilla yLeón, por segundo mes consecutivo. Noviembre se vuelve a cerrar con más desempleados. El aumento del desempleo es generalizado en todos los sectores y, practicamente, en todos los grupos de edad, aunque el paro en la Comunidad continúa teniendo nombre de mujer aunque la diferencia de porcentaje entre ambos sexos se haya reducido.
En este punto conviene resaltar la caída en el desempleo del grupo denominado ‘sin empleo anterior’, que en el mes de noviembre vio como más jóvenes accedían por primera vez a un puesto de trabajo en la Comunidad. Un sector en el que el paro continúa disminuyendo.
Por sectores, el más perjudicado, como ya ocurrió durante los meses de septiembre y octubre, fue el de los servicios, un claro síntoma de la elevada estacionalidad del empleo, muy apegado a momentos puntuales de aumento de la contratación como pueden ser el verano y, ahora, con la ya comenzada campaña de Navidad.
Estacionalida que también sde ve reflejada en todo lo que tiene que ver con la contratación, que vuelve a retroceder y que ni siquiera resulta positiva en Valladolid, la única provincia donde la crifra de personas que pasan a engrosar la lista de parados decrece.
Las cifras son elocuentes. El número de contratos firmados en la Comunidad también se redujo hasta los 73.064 nuevos convenios, 18.370 menos que el pasado mes; lo que supone una reducción del 20,09%. Aunque en términos interanuales este dato subió un 1,12% en Castilla y León, con 811 contratos más.
Pero lo que los datos de paro vuelven a evidenciar son las enormes diferencias que existen entre las nueve provincias de la Comunidad. Desequilibrios que quedan plausibles con fuertes aumentos en la tasa de desempleo, con otros de menor intensidad, cuando no con caídas como sucede en el caso de la provincia vallisoletana, aunque en este caso es la única en la que se reduce y se sitúa entre las privilegiadas del país en las que baja el paro.
Baja contratación, temporalidad, estacionalidad y desequilibrios provinciales, además del aumento del número de parados, evidentemente, son los grandes males que desde las administraciones se deben atajar con políticas que vengan a paliarlos.
Hacía es donde deben dirigirse las políticas de empleo, esas que tienen que enmarcarse dentro del apreciado y valorado diálogo social. No es posible hablar de crecimiento y de recuperación mientras el paro siga en aumento y no habrá una recuperación real si ésta no llega por igual a todos los territorios.