Para empujar
HAY que ver lo fácil que se lo ponen al presidente Juan Vicente Herrera. Es verdad que es perro viejo y que bien se le podría aplicar aquello de ‘el diablo sabe más por viejo que por diablo’. Pero es que algunos se empeñan en hacérselo mucho más sencillo, vamos lo que viene siendo para empujar.
Solo hay que ver el último pleno. En él, Herrera fue capaz de desquiciar a un Pablo Fernández al que a veces las formas, las que pierde, le hacer perder también la razón. Tiene razón en que resulta indecente que se catologue como clase media a unos sujetos que cobran muy por encima de lo que merecen. Y en este punto no me estoy refiriendo ni al presidente, cuyo sueldo es muy inferior al de muchos, ni al propio líder podemita, sino a toda esa pléyade procuradores que va camino de los tres años calentando el sillón. Y si alguno tiene la pretensión de que no va con él, que se vaya dando por aludido.
Yerra el tiro Fernández porque, además, le deja la pelota franca para que Herrera le responda como lo hizo, diciéndole aquello que tanto le gusta de: clases de moralidad, las justas o más bien ninguna.
El de Pablo Fernández no fue el primer zasca de Herrera a la oposición. Antes ya se había llevado el suyo el líder de los socialistas, Luis Tudanca, claro que el del portavoz del PSOE fue más andaluz. Tudanca se las prometía muy feliz con su pregunta sobre el presupuestos. Ya se sabe malos no, lo siguiente. O aquello de que no hay quien se los crea. Pero es que, además, se enredó al tratar de cuestionar ese supuesto mensaje de estabilidad con que se quieren vender el pacto desde el PP, la Junta y Ciudadanos. Nadie le había informado que los suyos en Andalucía acababan de cerrar el mismo acuerdo, o similar, y por el mismo motivo, la estabilidad, con Susana Díaz. Pues tranquilo que para eso estaba Herrera, quien no desaprovechó la ocasión para evidenciar la división que aún subyace en el seno del PSOE entre sanchistas y susanistas.
En el caso de Ciudadanos, Herrera lo tiene aún más fácil. Con decirle a Luis Fuentes, como por otra parte hace cada quince días, que se aclare y que se entere ya le desmonta cualquiera de sus argumentos. Pero qué esperar de aquellos que quieren simular que critican a Herrera mientras se entregan a sus brazos a las primeras de cambio. Basta con que les ponga un documento de 50 medidas y si son repetidas, mejor que mejor. Lo dicho, a Herrera la oposición se las pone para empujar.