Diario de Valladolid

EDITORIAL

Incertidumbres tras un pulso fuerte de la economía regional

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CASTILLA y León mantiene el pulso económico a pesar del desplome de la agricultura por la sequía. La Comunidad crece ya al 2,5%. Son cinco décimas menos que el año pasado, pero las expectativas negativas del sector primario se han suavizado con un avance de dos décimas respecto al primer trimestre.

No obstante, la incertidumbre sobre el impacto del desafío independentista en Cataluña genera grandes dudas cuyos efectos se podrían notar más en 2018 que este año.

El informe sobre Previsiones Económicas de EspañaDuero constata de nuevo la existencia de desequilibrios y diferencias en el ritmo de crecimiento entre unas provincias y otras. Si bien, es cierto que las más dinámicas -Burgos y Valladolid- mantienen su estatus, mientras que Ávila y León consolidan sus posiciones rezagadas.

El sector de la construcción es el que se revela más dinámico, si bien su peso en el PIB carece de la potencia necesaria para influir de manera decisiva en el crecimiento.Distinto es el sector servicios, el de mayor peso en la economía, que colidera el podio del PIB e influye poderosamente en ese 2,5%, dado que la industria vive un año de crecimiento moderado.

Sin embargo, las previsiones para el año próximo apuntan a dos fenómenos interesantes para la Comunidad: un mayor avance de la industria, seguramente motivado por los nuevos modelos de Renault, y un incremento considerable de las inversiones que anticipan siempre un crecimiento de la actividad.

Estos dos fenómenos llevan a EspañaDuero a prever un 2,5% de aumento del PIB en 2018, dos décimas menos que la estimación de la Junta en losPresupuestos de la Comunidad, elevados al alza a última hora.

Hay mucha incertidumbre para que estas previsiones se consoliden en los próximos meses.Los analistas de EspañaDuero no se atrevieron ayer por prudencia a estimar el impacto de la crisis de Cataluña, cuyos efectos algunos ya cifran en un 1,3% del PIB nacional.

Este es el gran interrogante que ahora recae sobre la economía regional, una vez que el impacto de la crisis agraria sobre el PIBglobal se está compensando con un mayor avance del sector servicios y la construcción.

No obstante, la economía de Castilla y León se enfrenta al menos a dos desafíos en los próximos años: que la mayor actividad económica se traduzca en un empleo de calidad y que el crecimiento futuro vaya compensando las diferencias entre provincias y no se acentúe más la brecha territorial que ya existía antes de la crisis.

La crisis de Cataluña puede hacer olvidar estos dos desafíos que amenazan la cohesión regional y sumar un interrogante de inciertas consecuencias en este momento.

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