El final de las cuotas, una oportunidad para el campo
SI ALGO TIENE como potencial Castilla y León es ese sector primario, que continúa siendo uno de los puntales de la economía de la Comunidad a pesar de los embates de la dura crisis económica. Y, dentro de ese sector, sobresale sobremanera la siembra y producción de remolacha.
La Comunidad acapara, salvo un porcentaje mínimo en Andalucía, la mayor parte de producción remolachera del país, que se moltura en las plantas que Azucarera y Acor disponen en Castilla y León. Remolacha que ahora, una vez que Europa puso fin a las cuotas, lejos de decaer va camino de hacerse aún más fuerte. Así lo atestigua la primera campaña sin cuotas que acaba de iniciarse ya en la planta azucarera de Acor en Olmedo y que, en breve, hará lo propio en el resto de fábricas de Azucarera en la Comunidad.
Datos que vienen a constatar lo que siempre se había dicho desde todos los ámbitos: la oportunidad que supone para los agricultores ese punto y final a las cuotas de la remolacha. Coyuntura favorable que es obligado saber aprovechar por parte del campo.Basta con mirar las cifras de siembra y de producción de este primer año sin la protección de esa cuotas, para comprobar que es mucho el camino que aún queda por recorrer, y que todo él apunta a satisfactorio para los agricultores remolacheros de esta tierra.
Eso sí, no se debe bajar la guardia. Las organizaciones agrarias, las primeras que siempre dan la voz de alarma y alertan de los peligros, dejan claro que el precio, al menos el que se está pagando en la actualidad, no puede bajar un ápice, si se quiere continuar siendo competitivo de cara a los próximos años.
Un asunto, el del precio, en el que tienen que decir mucho las administraciones, Gobierno y Junta. Es necesario, mejor dicho obligado, que continúen apoyando al sector remolachero y trabajando codo con codo con el mismo. Sólo así, desde esa unidad de acción, se podrán solventar los problemas futuros; que llegarán.
En ese línea tiene que valorarse el hecho que desde la Consejería de Agricultura se abogue, por boca de la consejera Milagros Marcos, por contratos estables. Aquellos que aseguren los rendimientos y beneficios de los agricultores.
Estabilidad que tiene que ser algo más que buenas palabras en el caso de la Consejería. Son los gobiernos, central y autonómico, el Ministerio y la Consejería, quienes más deben trabajar por esa estabilidad futura. Y para eso resulta esencial, como bien se señala desde los sindicatos agrarios, estabilizar el precio.
Castilla y León, su sector remolachero, se encuentra ante una oportunidad histórica con el final de las cuotas que no puede desaprovechar.