Es hora de que el Incibe fije su apuesta por Castilla y León
Ya no quedan DUDAS que la ciberseguridad, además de una preocupación cada vez más presente en las empresas, organismos y ciudadanos es también una industria y un negocio del presente y del inminente futuro. Una industria en la que, aunque parezca extraño, Castilla y León puede jugar una baza importante en su necesidad por expandir y hacer crecer el tan menguado tejido industrial, esencial para frenar deterioro población que sufre.
León ha empezado a poner los cimientos de lo que puede ser un polo de atracción para generar un polo de ciberseguridad. Ha empezado tarde, pero ha empezado. Y ha empezado tarde porque esa tarea ya debió emprenderla hace años el hoy denominado Incibe (Instituto Nacional de Ciberseguridad), con sede en la capital leonesa, pero con la obligación legitima de generar fortaleza en toda la Comunidad, que para eso se decidió políticamente su ubicación en tiempos de Zapatero. Pero el Incibe, en su reciente etapa anterior, estuvo más preocupado de mirar fuera de Castilla y León que de ofrecerse como fortaleza. Una etapa, que ya debe estar superada, pero que sus actuales rectores deben empezar a demostrar la fuerza que supone tener el Incibe en Castilla y León. La fuerza de un motor de ciberseguridad alrededor del cual se pueda genera una industria. León y Castilla y León no quieren el Incibe ni lo precisan exclusivamente para lucir un moderno edificio y celebrar una jornadas de vez en cuando. El Incibe debe ser un motor para Castilla y León y debe demostrarlo ya.
Ayer se dio un paso. Tardío, pero un paso importante. Pero el paso de ayer no debe ser sólo un gesto, una foto y unas palabras de buenas intenciones. El Incibe y la Secretaría de Estado debe demostrar que ha superado la nefasta etapa anterior en la que los planes de sus dirigentes, con el silencio y la connivencia de algunos políticos de Castilla y León del PP, pretendían desmontarlo para llevárselo a Madrid cuando el ex ministro Soria se dio cuenta del rendimiento económico, empresarial y político que se le podía sacar al organismo.
El Incibe empezó ayer su apuesta por ser algo más que un decorado en el escenario de Castilla y León, que es lo que fue el anterior mandato. Ahora la apuesta por la incubadora de empresas de ciberseguridad debe ir acompañada por más acciones y decisiones que conduzcan a que verdaderamente el Incibe sea una fuente de atracción de industria. Y en eso tiene mucho que ver las decisiones políticas que se toman en Madrid y se transmiten a los actuales rectores del Incibe que de momento tienen que demostrar que han soltado lastre definitivamente con el anterior director general y su tesis centralistas.
De momento han sido los empresarios del sector los que han luchado para que el Incibe hoy al menos siga siendo una realidad. Pero ese reto industrial hay que afrontarlo con la complicidad y participación del empresariado regional, que ese sí ha decidido apostar por Castilla y León y batalló para que el Incibe no se fuera. Es la hora del Incibe.