Diario de Valladolid

Creado:

Actualizado:

ACABA DE descorcharse en El Bierzo. Ronda las minorías desde que se inventaron las denominaciones. Ahora sí toca. Algo tan sencillo como garantizar al consumidor que lo que bebe es el zumo de uvas de un majuelo y un pueblo concreto. El vino de Siderio –se le cayó la De podando– era de la viña del carajón y sabe diferente al resto. Decíamos ayer. Una Denominación de Origen es el mejor invento del sector agroalimentario y un salvoconducto para el futuro de muchos territorios. Decimos ahora y bien dicho. Una vez abierto el melón vamos a contar pepitas. Una etiqueta con DO ampara al vino procedente de uvas de distintos sitios que se hayan procesado siempre dentro de un ámbito geográfico. Y así nos va bien, muy bien. Con este marco legal, con los reglamentos actuales, con las figuras de pago y las normativas europeas no nos ha ido mal. Hemos crecido en viña, en botellas, en barricas, en paisaje, en bodegas, en turistas, en empleo, en PIB rural, en calidad contrastada y en autoestima con tanto medallero y titular. Pero en la linde siempre había quien decía que su uva y sus vinos no era iguales al resto: tenían expresión, cualidades intrínsecas y –según ellos–, eran puros, únicos y naturales. Y, por lo general, con esos atributos, caros, muy caros.

Son legión y cada vez hay más. A lo de los vinos de garaje les viene muy grande: ellos son microdiminutos. Los colegas de la prensa especializada les han bautizado como vignerons. En francés suena con más glamour. Es lo que viene siendo un viticultor que se curra las prácticas culturales de su propia viña y duerme a pie de cuba, al lado del mosto, desde que cuece hasta que los fermentos hacen el milagro del vino. La DO Bierzo, con su presidenta a la cabeza, acierta y abre una brecha que debería seguir el resto, incluyendo ese censo de viñas viejas en peligro de extinción, propuesta berciana también. La iniciativa es la fórmula legal para poner en valor el terruño, y amparar y potenciar vinos de máxima expresión local. Además, es voluntaria. Así se controlará, de una vez por todas, tanto vino de viña vieja, de pago exclusivo, de majuelo inexpugnable y de vino natural sin pasar por los órganos ecológicos o biodinámicos. Una reivindicación avalada por años de trabajo. Que cunda el ejemplo en el mapa de las DO. Que el Itacyl acelere para que pronto etiquetemos con fundamento y podamos separar el vino del común del vino de los futuros crûs. Châpeau por los bercianos.

tracking