Fuerte descenso del paro lastrado por la temporalidad
EL PARO desciende a niveles anteriores a la grave crisis económica. En concreto, habría que remontarse a junio de 2008 para encontrar un dato más favorable en el adegalzamiento de las listas de desempleo de la Comunidad.
La bonanza y las buenas previsiones que se auguran en la campaña estival, sobre todo en el turismo y en la hostelería, empujan al alza las contrataciones y a la baja la lista de parados. Datos que, sin entrar en más análisis, se hace obligado valorar en su justa medida. Como siempre se ha defendido desde estas mismas páginas, basta con que una sola persona se incorpore al mercado laboral para mirar el plano positivo.
Pero si éstas se cuentan por miles, tal y como sucede en este momento, el balance y el análisis que se realice en ningún caso puede ser negativo. Muy al contario, deberá partir de la idea positiva de aumento en el número de contratos. Que es justo lo sucedido en junio pasado.
Además, si junio mejora los resultados de mayo, más lo hace aún si estos datos se comparan con lo ocurrido hace ahora un año. A esto hay que añadir que ningún sector fue ajeno a esta tendencia a la baja, algo que viene siendo la tónica de los últimos doce meses. Todos contribuyeron, eso es cierto, pero el de servicios lidera la mejoría, y con mucha diferencia respecto al resto.
La otra cara de la estadística, la contratación, también revela cifras optimistas. Se mire como se mire y a través del cristal con el que se haga, el número de contratos va en en aumento, tanto si la comparativa se realiza a nivel mensual o esta se extrapola al ámbito anual.
Pero es aquí donde no es que convenga, es que resulta del todo punto obligado realizar un paréntesis y pararse en un análisis pormenorizado de la situación.
Y es que pese a la buena noticia del ascenso en el número de contratos, la otra realidad es aquella que señala que ésta sólo llega a través de la contratación temporal. O, lo que es lo mismo, de la estacionalidad del mercado laboral. Contratos que es más que probable que se vayan al traste y devuelvan a sus firmantes al desempleo a la vuelta del verano.
Una precariedad que se demuestra en que la práctica totalidad de los contratos firmados son por una duración duración limitada en el tiempo. A lo que se le añade el hecho de que la contratación indefinida no sólo no aumenta, sino que se reduce. Ese es el dato negativo que lastra un buen comportamiento del desempleo en lo que va de año. Es ahí hacia donde deben mirar las políticas de la administración. Y aquí el ejemplar Diálogo Social tiene que jugar un papel fundamental.
Una vez que se demuestra que el paro va en descenso, el objetivo tiene que ir encaminado a erradicar una temporalidad que lastra el buen comportamiento del empleo.