Diario de Valladolid

EDITORIAL

Desequilibrios territoriales, los grandes ausentes en el debate

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EL DEBATE sobre el estado de la Comunidad dejó ayer las clásicas visiones contrapuestas sobre la situación de Castilla y León, donde los datos aportados por el presidente, Juan Vicente Herrera, para defender los resultados de la gestión del Gobierno fueron dados la vuelta por la oposición para dibujar un negro panorama. Evidentemente, ni todo va tan bien como dice el Ejecutivo ni la Comunidad vive en el estado de desolación que describe la oposición, en un exceso que ni tan siquiera les beneficia. Sin embargo, nadie puso sobre la mesa uno de los principales puntos débiles del territorio, los preocupantes desequilibrios que se están produciendo entre provincias y comarcas. Problemas como las listas de espera o el desempleo no tienen la misma dimensión en función del lugar donde se viva. Hay muchos ejemplos, como el del Bierzo en la sanidad o las marcadas diferencias entre el paro que se registra en León y el que existe en Burgos.

Un debate para analizar el estado de la Comunidad Autónoma debería haber tenido esta cuestión muy en cuenta y, sobre todo, discutir sobre propuestas para corregir estos desequilibrios que provocan que no todos los castellanos y leoneses puedan sentirse en igualdad de condiciones respecto a sus conciudadanos. El debate continúa hoy en una jornada propicia para solventar este olvido que han tenido todos los parlamentarios que intervinieron ayer. Hoy deberían salir propuestas para avanzar en la igualdad de oportunidades de los castellanos y leoneses y lo contrario provocaría una seria decepción.

Un debate como el iniciado ayer debe servir sobre todo para hacer propuestas de futuro. Eso es algo que hay que reconocer al líder de la oposición, el socialista Luis Tudanca, que trasladó al Gobierno una veintena de medidas. Si en este aspecto nada se le puede reprochar a Tudanca, lo que le perjudicó fue su casi crónico complejo frente a Podemos, que no le ayuda a reivindicarse como jefe de la oposición y menos con gestos como el de ausentarse cuando intervenía el portavoz de Podemos, Pablo Fernández. A este último también le pierde su obsesión con el PSOE, ya que pareció que su único objetivo era superar el tono crítico de Tudanca, lo que le provocó un patinazo en el debate. Defendió que todo el sistema está corrupto y dejó en bandeja la corrección del error a Herrera, que además consiguió poner al representante de Podemos frente a su espejo. Los datos del Consejo General del Poder Judicial muestran que Castilla y León no está ni mucho menos en el eje de la corrupción en España, lo que no significa que no haya que mantenerse siempre vigilantes. Herrera salió así airoso de lo que parecía la parte más espinosa del debate, pero sobre todo demostró que hoy por hoy su talla política y sentido de Estado está en un nivel muy por encima del resto.

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