EDITORIAL

Rápida reacción ante la crítica situación del campo

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EL CAMPO castellano y leonés está viviendo uno de los momentos más difíciles desde hace años debido a las condiciones climatológicas. La sequía que afecta a toda España está teniendo una especial incidencia en la Comunidad, con daños muy elevados por la escasez de agua que en algunos casos se han visto agravados por las heladas y por el pedrisco. Los agricultores, que constituyen un pilar fundamental de la economía, han venido demostrando su inquietud y reclamando apoyo de la Administración.

La ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, explicó ayer en el Club de Prensa de EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN, las medidas que acaba de poner en marcha su departamento, que se ha centrado en acciones especiales de apoyo sin que ello suponga romper su apuesta por el desarrollo del sistema de seguros. Exenciones en el pago de cánones, aplazamiento de obligaciones tributarias y el diseño de mecanismos de financiación adicional, fundamentalmente a través de la reestructuración de préstamos, son las medidas más destacadas en la reacción ministerial ante los daños de la sequía.

El Ministerio de García Tejerina ha destacado por la rapidez. Los representantes de las Organizaciones Profesionales Agrarias han reconocido el esfuerzo realizado por la ministra en la búsqueda de soluciones. No obstante, el diálogo entre el Ejecutivo central y también la Junta y los representantes del sector agrario debe continuar. El Ministerio ha desarrollado con agilidad –ayer mismo el BOE publicaba una Orden con ayudas para inyectar liquidez a las explotaciones agrícolas–, acciones de apoyo a los agricultores y ha mantenido un diálogo con el sector que por sí solo es ya positivo y es de esperar que la actitud se mantenga igual por ambas partes para que se pueda seguir afrontando, en las mejores condiciones, una situación que pone en peligro una parte muy importante de la economía castellano y leonesa.

La principal discrepancia entre el Ministerio y las organizaciones profesionales se refiere a la petición de estas últimas de ayudas directas por la sequía,que choca con la idea del Ministerio de fomentando el uso de los seguros por parte de los agricultores, para lo que dedica solo en Castilla y León 30 millones en el presupuesto. Nadie, y muchos menos los sindicatos agrarios, pone en duda la necesidad de los seguros agrarios, pero no es menos cierto que se hace necesario el poder articular medidas y líneas de ayudas que permitan llegar a todos aquellos productores, grandes y pequeños, asegurados o no, que se han visto afectados por la sequía y las heladas. Hacia ahí tienen que trababajar desde el Gobierno y desde la Junta, a través del diálogo, como se está haciendo con los todos los integrantes del sector agrario.