Equilibrio entre la oferta académica y la demanda
EQUILIBRAR la oferta académica con la demanda es el difícil objetivo que deben marcarse las universidades para rentabilizar al máximo sus recursos y su labor docente e investigadora. Pero al hablar de demanda, nos referimos tanto a la de los futuros universatarios como al mercado laboral en el que tendrán que desenvolverse estos estudiantes.
Respecto al primer aspecto, el informe Datos y Cifras del sistema universitario español, del que se hizo eco recientemente este periódico, revela que la tasa de ocupación –relación entre las primeras matrículas y el número de plazas ofertadas– es la segunda más baja del país, después de Extremadura. Dicho de otro modo, por cada diez plazas que salen, más de dos quedan sin cubrir. De acuerdo con el mismo informe, existe un desequilibrio en la oferta académica, con unos pocos estudios con elevada demanda frente a otros con muy escasos jóvenes interesados en cursarlos. El documento evidencia así una realidad de la que ya son conscientes tanto la propia Consejería de Educación, como las universidades, que trabajan conjuntamente en el diseño de un nuevo mapa de titulaciones, si bien aplazado hasta 2020 para analizar su viabilidad.
En cuanto a la demanda del mercado, otro reciente informe, el que elabora la Fundación Conocimiento y Desarrollo, sitúa en mala posición a las universidades de la Comunidad en lo que se refiere a investigación y empleabilidad. De este informe se deduce que las instituciones académicas de Castilla y León educan bien, pero no son capaces de rentabilizar la formación que ofrecen, bien en la relación con la empresa, bien mediante investigaciones que resulten productivas.
En este informe, que analiza datos de 69 universidades, la mejor parada es la de Salamanca, que ocupa un discreto puesto 16, seguida de Burgos, que desciende hasta el 39. Las peor paradas son León y Valladolid. Esta última ocupa el penúltimo lugar y la ULE el inmediatamente superior. Lo grave no es solo eso, sino que ambas han descendido casi 20 puestos en relación al año pasado.
Ahora que las universidades preparan el nuevo curso, tendrán que tener en cuenta estos aspectos a la hora de concretar su oferta. En el caso de Valladolid, la institución que dirige Danie Miguel tenofrecerá para el curso 2017-2018 un total de 5.060 nuevas plazas para los diferentes estudios de Grado (67) y programas conjuntos (10).
Según el vicerrector de Ordenación Académica e Investigación Docente, esta oferta está condicionada por factores tales como la propia capacidad docente de la Universidad, la demanda de plazas por parte del alumnado, junto con «factores contextuales» que obligan a ser «prudentes», porque se muestra consciente de que hay que atender «lo que demanda el mercado».