Asignaturas pendientes para una Comunidad más segura
LA SEGURIDAD ciudadana es uno de los aspectos de la calidad de vida más valorado por las personas. Castilla y León es y ha sido una Comunidad más segura que la media. Su índice de criminalidad retrocedió el año pasado un 3%. Se cometieron 2.256 infracciones menos, lo que representa una descenso de casi el triple que la media nacional.
Las grandes ciudades de la Comunidad son en conjunto más seguras que hace un año. Pero en ese balance hay asignaturas pendientes y diferencias notables entre unas localidades y otras. Se produce una caída de los delitos y las faltas en todas menos en Ávila y Soria donde el aumento ha sido leve. Por el contrario, Ponferrada y Valladolid reducen nada menos que un 10% los delitos, ocho veces más que la media española.
Este aspecto positivo del balance no puede ocultar que el año pasado se produjeron once homicidios dolosos, que el tráfico de drogas está aumentando y que la sustracción de vehículos repunta nada menos que un 16%.
Las autoridades policiales deberán -casi seguro que lo hacen- buscar las causas de estos aumentos y los motivos por los que la delincuencia desciende en unos sitios más que en otros, al tiempo que en algunas zonas se producen aumentos del número de infracciones.
La seguridad no sólo es un valor positivo para la calidad de vida de los ciudadanos; también es un factor de prestigio y de atracción de personas de otras regiones y de otros países. Las inversiones siempre buscan zonas seguras. Lo mismo que el turismo. Por lo tanto, la seguridad está muy ligada a la economía. Castilla y León tiene ahí un valor añadido diferencial, una fortaleza que cada vez es más valorada por quienes buscan actividades empresariales o turísticas en otras zonas.
Las fuerzas de seguridad que actúan en Castilla y León han demostrado en general eficacia en la resolución de los grandes delitos. El hecho de que nuestras grandes ciudades mejoren en sus índices de criminalidad seguramente se debe, entre otros aspectos, a su profesionalidad.
No obstante, hay delitos más difíciles de detectar y de buscar responsabilidades, donde la Justicia cada vez actúa con mayor diligencia, como son los económicos y monetarios. También resultan insoportables los crecientes casos de violencia machista. Este sábado, Palencia asistió a un apuñalamiento en la calle de un hombre a su expareja. Una lacra social que a esta sociedad le está costando desterrar y que exige el máximo esfuerzo de todos.
Los mejores resultados en materia criminal no deben relajar a nadie. Es preciso profundizar para que esta tendencia siga y Castilla y León mejore sustancialmente en seguridad, sobre todo que resuelva las asignaturas pendientes más urgentes.