Castilla y León da la talla política en la Conferencia de Presidentes
LA VI CONFERENCIAS de Presidentes puede considerarse como una de las más fructíferas de cuantas se han celebrado hasta ahora, como los demuestran los resultados concretos, el clima de diálogo, el pragmatismo y la voluntad mayoritaria de consenso. A eso hay que añadir que la mayoría de las propuestas de la Comunidad han sido asumidas por el resto de las autonomías.
Castilla y León dio la talla como ejemplo político, tanto por su modelo de trasladar al resto de comunidades autónomas y al Gobierno las inquietudes y reivindicaciones acordadas previamente con los grupos parlamentarios y los agentes económicos y sociales de la región, como por las sensatez de unos planteamientos que están pegados a las necesidades prioritarias de los ciudadanos.
La decisión de elaborar un nuevo modelo de financiación autonómica que tenga en cuenta el déficit del gasto sanitario, el compromiso de crear una comisión de estudio de la Dependencia, abordar una estrategia nacional contra la despoblación, propiciar un pacto autonómico por la educación, implantar una tarjeta social, entre otros compromisos, dan una idea clara de la eficacia de la cumbre.
El presidente de Castilla y León hizo un planteamiento sensato, valiente, coherente y nítido. Juan Vicente Herrera huyó de cualquier veleidad retórica y puso en el centro de su intervención los principales problemas de los ciudadanos, al tiempo que reivindicó una labor de continuidad, de evaluación y de seguimiento de los acuerdos.
Sensatez porque reivindicó una sanidad para todos, el servicio prioritario más perjudicado por un modelo de financiación que no dudó con valentía y absoluta claridad en calificar de fallido. De la misma manera que puso el dedo en la llaga en las carencias para financiar la educación y los servicios sociales. En esa defensa del Estado del Bienestar fue claro y concreto al apuntar también a los desafíos demográficos, a la financiación de los ayuntamientos y al final de los límites de la tasa de reposición. Herrera dejó claro que lo que importa ahora es la recuperación de los servicios recortados en la crisis con niveles igualitarios en todos los territorios.
Esa demanda de que todas las zonas del país reciban los mismos servicios debe aplicarse en el seno de Castilla y León. Las listas de espera sanitaria se han ido agrandando hasta límites inaceptables, multiplicando la brecha entre ciudadanos de la Comunidad, como es el caso de los hospitales de El Bierzo y Salamanca. Si no debe haber privilegios entre regiones, la coherencia impone que se corrijan con urgencia los déficits que se producen en la región. Que la media de las esperas en centros hospitalarios baje no debe ser un consuelo cuando hay zonas en las que se multiplican.
Para superar estas notables diferencias urge cambiar el modelo de financiación autonómica, como pidió el presidente de la Junta. Un nuevo modelo que no sólo debe garantizar los mismos servicios a todos los ciudadanos, sin distinción de su territorio de residencia, sino que debe abordar en todas las comunidades aquellas peculiaridades que impliquen un mayor coste de los servicios. Como precisó Herrera, educar en el medio rural es un 40% más costoso que en el urbano. Prestar otros servicios en una comunidad dispersa es también más costoso que en zonas con más concentración territorial y demográfica. De igual forma que un mayor envejecimiento encarece los servicios sanitarios y farmacéuticos.
Que Castilla y León haya planteado con sensatez todas estas reivindicaciones y lo haya hecho trasladando planteamientos consensuados internamente facilita su ejecución a partir de ahora en el Congreso de los Diputados.
Relevante también es que se ponga en marcha un reglamento y se cumpla la petición hecha por algunos presidentes, entre ellos Herrera, para que se haga un seguimiento de los acuerdos.
Y eso es lo que toca ahora. La Conferencia de Presidentes habrá servido para poco si no se ejecutan con diligencia las once resoluciones pactadas. De todas ellas, la reivindicación de un modelo de financiación que acabe con las crecientes brechas sanitarias es la más urgente.
El pragmatismo y el modelo de consenso interno demostrados por Castilla y León eleva el prestigio y el respeto político a una Comunidad que ha dado la talla en esta Conferencia de Presidentes con unas reivindicaciones que no deben esperar.