Urge actuar en los puntos negros de las carreteras
UN TERCIO de los tramos más peligrosos de las carreteras españolas se concentra en Castilla y León, según el prestigioso informe Eurorap que elabora un consorcio internacional de clubes de automovilistas entre los que se encuentra RACE.
El informe publicado ayer constata una situación inquietante:Castilla y León incorpora cuatro nuevos puntos negros y es la tercera comunidad autónoma con mayor porcentaje de vías con riesgo elevado. Si se considera en términos absolutos, acumula el mayor número de kilómetros peligrosos.
Las provincias de Burgos, Ávila, Zamora y León están en la picota de este lamentable ranking de la mayor siniestralidad en las carreteras. Hay otros seis tramos con riesgo elevado.
Llama poderosamente la atención el hecho de que dos de los tramos peligrosos que se incorporan corresponden a la N-122, la Autovía del Duero, cuya lentitud en el desdoblamiento es patente y pone de manifiesto la falta de voluntad política de los diferentes gobiernos centrales.
La crisis ha ralentizado la inversión en carreteras y autovías y ha retrasado los planes en marcha, al tiempo que ha relajado las labores de mantenimiento.
Si las infraestructuras suelen ser demandadas por el impacto económico en los territorios, está demostrado que invertir en mantenimiento o en conversión de carreteras en autovías reduce la siniestralidad a límites insospechados.
Baste el ejemplo de la autovía A-62 que une la Comunidad con Portugal a través de Valladolid y Salamanca. ¡Cuántos accidentes mortales se pudieron haber evitado si los plazos de la que se llamo carretera de la muerte se hubieran acortado!
Éste es el caso de la Autovía del Duero, cuya carretera nacional incorpora ahora dos tramos a la relación de puntos negros y peligrosos. Urge actuar sobre cada uno de esos diecisiete. Se trata de puntos analizados en un periodo de tres años en función del volumen de tráfico y del número de accidentes.
Carece de toda lógica que en algunos de estos puntos se sigan registrando muertes por accidente y no se adopten con la prioridad adecuada las medidas necesarias para sacar esos tramos de la lista negra.
La clase política y la sociedad civil deben tomar conciencia de este problema que en demasiadas ocasiones pasa desapercibido. Eliminar los puntos negros con inversiones adecuadas y apostar de forma decidida por la rápida conversión en autovía de la N-122 deben ser prioridades que se han de reflejar sobre todo en los próximos Presupuestos Generales del Estado.