Diario de Valladolid

EDITORIAL

Soluciones al envejecimiento del profesorado universitario

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LAS universidades públicas de Castilla y León sufren en mayor o menor medida el problema de ajustar las plantillas de profesores. Esta situación se acentuó con la limitación de la tasa de reposición por parte del Gobierno, que durante unos años solo permitía cubrir el 10% de

las bajas que se producían.

Aunque este tope de reposición ya se solventó, el déficit de profesorado se ha arrastrado en algunos centros y en distintas especialidades universitarias. La situación es más grave en aquellas universidades con más años a sus espaldas, cuyas plantillas sufren un elevado envejecimiento.

El caso más palmario es el de la Universidad de Valladolid. En el claustro celebrado ayer, el rector, Daniel Miguel San José, presentó en su informe unos datos desalentadores. En concreto, 1.546 profesores integrados en la UVA tienen más de 60 años, lo que supone un 21,54% de la plantilla. Además el 8,28 % del profesorado supera los 65 años.

Durante el curso 2015-2016, la UVA contó con 2.617 profesores, lo que supuso un aumento del 4% respecto al curso anterior y un incremento de la plantilla por segundo año consecutivo. Pero este leve crecimiento es meramente testimonial ante un envejecimiento que supone, en palabras del rector de la UVA, un problema sin solución «completa» ni «inmediata».

Daniel Miguel vino a reconocer que se encuentra, en buena medida, con las manos atadas, ya que, según dijo, el rectorado no puede obligar al Gobierno a que cambie su política de contratación de funcionarios. A eso añadió que es la Junta de Castilla y León la que establece el límite del techo de gasto en profesorado. Como fórmula para taponar la sangría, la Universidad de Valladolid ha dado prioridad a la estabilización de aquellos profesores temporales que finalizaban su contrato.

Pero el envejecimiento del personal docente e investigador no es el único problema al que se enfrenta la UVA, que se ha encontrado otro frente abierto en Soria. En el campus soriano, el problema está en encontrar profesorado para alguna especialidades. Los alumnos de Fisioterapia empezaron el curso con seis profesores menos de los necesarios y en Educación también faltaban otros dos. Aunque el problema ya está resuelto, los alumnos de Fisioterapia deberán recuperar 56 horas de clases que no pudieron seguir en su momento.

El caso de la UVA puede ser un termómetro del estado del sistema universitario de Castilla y León, que se encuentra en proceso de reordenación para culminar en un futuro mapa de titulaciones. Junto a la racionalización de la oferta docente, será preciso también buscar soluciones para salvar los problemas asociados al profesorado.

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