Diario de Valladolid

EDITORIAL

Reducir el fracaso escolar pese al buen dato de graduaciones

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La tasa de GRADUACIÓN en Educación Secundaria ha mejorado en 3,2 puntos desde el curso 2011-2012 y en 1,2 puntos en el último curso, lo que evidencia que casi nueve de cada diez alumnos se graduaron en ESO en el curso 2015-2016. Es un buen indicador que resulta coherente con los datos del Ministerio que cifraba en un 95,1% la tasa de alumnos escolarizados a los 17 años.

No obstante, Castilla y León fue una de la siete comunidades que retrocedieron y elevaron su tasa de abandono escolar en el último curso, pese a ser la quinta autonomía con menos porcentaje de fracaso.

Los datos que ayer avanzó la Junta revelan un panorama regional desigual entre unas provincias y otras. Soria registra la mayor tasa de graduados en la Educación Secundaria y Valladolid la más baja. Entre la provincia soriana y la vallisoletana hay nada menos que 3,7 puntos de diferencia.

Los datos del abandono escolar temprano mejoran en España, aunque la última cifra, el 19,7%, se aleja del objetivo de la Unión Europea para 2020 cifrado el 15%. No obstante, hay una brecha importante, de casi ocho puntos, entre alumnos y alumnas.

El panorama educativo es ciertamente preocupante en el conjunto del país.La crisis ha provocado un recorte serio en las plantillas, debido a la congelación o reducción de la tasa de sustitución.

Castilla y León no es de las comunidades que presenta peores indicadores, más bien al contrario. Sin embargo sufre los avatares de la reducción del gasto público y el ambiente entre el profesorado no es precisamente de satisfacción, máxime con los interrogantes que se vierten sobre el futuro de la Lomce y la reválida.

El gasto en educación es prioritario, como servicio esencial de la Comunidad junto a la sanidad y los servicios sociales ligados a la Dependencia.

Los programas para la mejora del éxito educativo han contenido el fracaso escolar y sitúan a la Comunidad entre las mejores de España, pero aún alejada del reto europeo.

No debe haber motivo para la autocomplacencia, pero sí para el orgullo por superar la media. Conseguir y mejorar los retos de la estrategia europea debe ser una prioridad. El refuerzo educativo, la atención personalizada a las situaciones de mayor desequilibrio y un especial atención a los colectivos con más posibilidades de fracaso debe ser el camino para rebajar las tasas de fracaso. Para ello, es necesario más presupuesto con el fin de que los centros de ESO puedan contar con profesores de apoyo suficiente.

La educación de los más jóvenes debe ser una prioridad si aspiramos a evitar las elevadas tasas de paro juvenil y el aumento de personas de estas edades que ni trabajan ni estudian. Son el futuro.

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