Tirón de orejas del CES europeo a los ejecutivos con la minería
LA MINERÍA del carbón tiene más vida de la que estima la Comisión Europea. Frente al cierre anticipado a 2018, el Comité Económico y Social de la UE estima que puede sobrevivir entre 25 y 50 años, al tiempo que da un tirón de orejas a las autoridades comunitarias y nacionales por cómo están abordando las reestructuraciones en diversos países.
Un informe del CES europeo reivindica un plan de transición para hacer compatible el cierre previsto con inversiones alternativas y medidas de apoyo social, al tiempo que asume la necesidad de ir a una economía hipocarbonífera.
La estrategia a seguir debe ser gradual para recorrer las dos generaciones de vida minera que estima el CES para el sector. Gradual y con el consenso entre todas las partes afectadas.
Para que las propuestas de este órgano consultivo prosperen serán necesaria una mayor implicación de los ejecutivos nacionales y europeos. A unos y a otros les acusa el informe de haber seguido la política de la avestruz, sobre todo porque, a juicio del CES, la defensa de la minería en Europa no comporta réditos electorales.
El dictamen que hoy adelanta este periódico no precisa la problemática concreta de la minería del carbón de Castilla y León, condenada a desaparecer en 2018. Sin embargo, los diagnósticos, las debilidades y las oportunidades que apunta el CES son, en general, válidas para la Comunidad.
Al respecto, plantea a la Comisión Europea que destine un mínimo de 3.240 millones de los fondos estructurales -el 12% de los 27.000 millones- a inversiones en zonas mineras, además de las que correspondan del Fondo de Cohesión. A la CE y a los ejecutivos nacionales les impone tareas de búsqueda de inversiones alternativas en las que incluye también usos diferentes del carbón.Pero, sobre todo, reclama un esfuerzo en investigación y desarrollo para que broten productos innovadores adecuados a las zonas mineras abandonadas y al perfil de los trabajadores despedidos.
El CES europeo abunda en el necesario apoyo social a los mineros para que las comarcas no sufran las consecuencias de medidas traumáticas.
Se trata de un buen documento de trabajo que debe ser contemplado como una hoja de ruta a la que acogerse, sobre todo en lo que se refiere a inversiones alternativas y medidas que propicien una transición justa. Un argumento más para que el Gobierno y la Junta convenzan a la CE de que es una insensatez la decisión de cerrar minas rentables en dos años. Como dice el dictamen es necesaria una mayor comprensión del problema y sobre todo que muchas de las inversiones realizadas pueden contribuir a mantener el sector. Máxime si el Gobierno y las eléctricas cumplen lo firmado en 2013.