El Diálogo Social avanza y se amplía a pactos bilaterales
EL CONSEJO del Diálogo Social constató ayer la satisfactoria evolución de los acuerdos entre Junta, patronal y sindicatos, al tiempo que las tres partes detectaron algunas debilidades en materias como la conciliación, las residencias para dependientes y el plan de Empleo Local. Diagnóstico y toma de decisiones para corregir algunos fallos y propiciar, por ejemplo, que puedan traspasarse fondos de unas líneas a otras con el fin de reforzar todos los acuerdos.
La sintonía entre Administración, empresarios y sindicatos sigue siendo una seña de identidad de esta Comunidad autónoma, por lo que el Diálogo Social podrá ampliarse a determinados aspectos del ámbito educativo.
La reunión del Consejo del Diálogo Social se celebra en vísperas de la firma de un acuerdo tripartito para que el Serla pueda mediar en los conflictos individuales que no tengan trascendencia económica o monetaria. Este pacto, que rubricarán mañana la Consejería de Empleo, Cecale, CCOO y UGT representa un salto de gigante en el diálogo bilateral entre empresarios y sindicatos.Sobre todo, porque si son capaces las partes de encontrar la financiación necesaria ahorrará dinero y recursos humanos a la Justicia, al evitar que lleguen a los juzgados de lo Social miles de casos que bloquean los tribunales en materia laboral.
Ganará el contribuyente y ganarán los afectados si todas las partes son capaces de entender la importancia de este pacto.
Este acuerdo que amplía las competencias del Serla, veinte años después de concebirse, supone también un paso adelante más en las relaciones entre patronal y sindicatos, algo que estuvo bloqueado durante años y los interlocutores de todas las partes han sabido encauzar con sentido común.
Este acuerdo, pionero y primero entre las comunidades sin competencia de Justicia, permite consolidar esa imagen de autonomía dialogante de la que muchos deberían aprender y tomar como modelo.
En definitiva, este reforzamiento del Serla es una manifestación más de los avances del sólido Diálogo Social que va ganando enteros. En ambos casos, convendría que se hicieran públicos los balances detallados de su eficacia y se eligieran los mediadores con criterios profesionales.
Su utilidad para trabajadores y empresarios dependerá del nivel de conocimiento del contenido y de la capacidad de convicción y rigor de quienes actúen como mediadores. Las organizaciones firmantes tendrán que implicarse para que sea un servicio público-privado que interese a los afectados.