Diario de Valladolid

Creado:

Actualizado:

IGNORO si al alcalde de Valladolid le gusta Shakira. Que a Óscar Puente le gusta pasear en bicicleta es notorio, aunque se desconoce en qué proporción es vocación pura y en cuál pose o imagen de político. En cuanto a su ocupación del sillón de regidor del Ayuntamiento vallisoletano lo cierto es que obedece a singulares circunstancias, inteligibles sólo hasta cierto punto.

Una vez que ha naufragado el intento de investidura de Rajoy, cuyo partido, que no él, alcanzó el mayor número de votos en las pasadas elecciones generales, se abre la posibilidad de que Sánchez se ofrezca. Entre ser presidente del gobierno de España y la nada parece que sus deseos tienen un destino evidente.

Y es en ese punto del ejercicio de la política, en ese escenario de una derrota dolorosa, que ha llevado al PSOE a unos resultados calificados como desastrosos desde sus propias filas, cuando Pedro le puede cantar a Óscar que le lleve en su bicicleta. En ese vehículo frágil, vulnerable, que le ha permitido, pedalada a pedalada, tomar el bastón de mando de la capital pucelana.

Óyeme, Óscar –en vez de Carlos–, llévame en tu bicicleta, podría susurrarle el líder del PSOE a Puente, eso sí, ajena su solicitud a las sugerentes contorsiones de la cantante colombiana.

Gestionar las derrotas exige un guión de solemnidad, de humildad, sea ésta impostada o auténtica.

El manejo de una situación dolorosa para lograr alcanzar el éxito supone la sublimación de arte del poder. Quien busca, aún con el más o menos consciente y leal propósito del bien común, convertirse en líder de una nación no reparará en dispendios ideológicos (¿) y dobles fondos de sus principios.

Desde una extrema debilidad en su partido, confirmada por las urnas, Puente accedió a la alcaldía de Valladolid. No es muy diferente el caso de Sánchez. De ahí que imaginemos a éste, cual Shakira, pidiéndole la bicicleta para llegar hasta la Moncloa. Aunque lo normal es que pinche y deba usarla para regresar a su casa.

tracking