Diario de Valladolid

EDITORIAL

El TSJ debe enmendar la libertad de Raquel Gago

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SE PUEDE DISCUTIR la eficacia y hasta la vigencia del Jurado Popular. Pero lo que resultaba a todas luces incomprensible y contrario, seguramente no a Derecho, pero al sentido común de la Justicia, que el controvertido juez que juzgo el asesinato de Isabel Carrasco desoyese el veredicto mayoritario y contundente de los ciudadanos elegidos por la propia Justicia y amparados por el propio sistema judicial al que pertenece el juez para imponer una pena muy inferior a una de las tres acusada, Raquel Gago, cuya complicidad en el crimen ha quedado meridianamente clara desde el mismo día que entregó el arma que arma homicida y amparó su versión únicamente en un ‘shock’ que no tenía ni antecedentes ni argumentos para sostenerlo.

Ahora el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León enmienda la plana al desacertado magistrado, el mismo que decidió, todavía en fase de instrucción, conceder, contra todo pronóstico y ante el asombro de la sociedad, la libertad a la agente de policía leonesa, con la cual en distintos ámbitos de la administración policial, judicial y penitenciaria se ha obrado con una condescendencia de la que no goza ningún otro ciudadano.

La sentencia es un varapalo para el veredicto dictado en primera instancia por la Audiencia Provincial de León. Un veredicto que expertos judiciales ya interpretaron cuando se dio a conocer como polémico, desacertado e incluso con claro riesgo de nulidad. Ahora el TSJ de Castilla y León lo dice con contundencia. En el veredicto el propio magistrado ya advirtió que sus preguntas habían confundido al jurado en un error sin paliativos, como el mismo reconoció en el texto de la sentencia.

Pero en vez de corregirse a sí mismo lo que hizo fue corregir al propio jurado para aliviar la pena de la apenada Raquel Gago, que pese intentar presentarse como una víctima y una ingenua, todos los hechos y sus antecedentes dejaban clara su complicidad decidida, premeditada y orquestada para dar muerte a tiros a la presidenta de la Diputación de León.

Raquel Gago sigue en libertad, inexplicablemente, por decisión del magistrado ahora enmendado. Algo que tendrá que enmendar con celeridad procesal el propio TSJ. Porque ahora lo que resulta inexplicable es que alguien condenado a 12 años por complicidad en un asesinato siga en libertad.

Por la misma razón podrían estar en libertad a la espera de un decisión, todavía larga, del Tribunal Supremo Monserrat y Triana. No pueden existir dos varas para medir la Justicia y menos de aplicación en una misma causa. Pueden ofrecer la razones técnicas que quiera, que los ciudadanos honrados no lo van a entender.

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