Diario de Valladolid

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LA BUENA MARCHA de la economía de cualquier territorio viene delimitada por numerosas variables, muchas de las cuales tienen que ver con la llamada macroeconomía.Pero, sin duda, la más importante de todas es la que determina el grado de consumo interno y externo.

No hace falta ser una experto analista en la economía para saber que cuanto mayor es el consumo mejor le va al crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB), en este caso de Castilla y León.

Datos de consumo que arrojan un saldo positivo en aquellos que son definitivo, como las ventas de vehículos del primer semestre del año, y en las previsiones que se realizan a unos meses vista, las que tienen que ver con la campaña de rebajas que hoy se inicia y en la que las asociaciones de comerciantes ya prevén crecimientos en sus ventas por encima de los del año anterior donde ya hubo un ligero repunte.

Este aumento en las ventas es el mejor termómetro para concluir que la economía castellana y leonesa va por el buen camino, gracias al impulso que le viene de ese motor que es el consumo interno y que tanto necesita el PIB para crecer.

Un PIB al que el sector de la automoción aporta una parte fundamental del mismo. Tampoco es nuevo el determinar que este sector del automóvil es, junto a otros como el de la agroalimentación, uno de los pilares, por no decir el pilar, en la mejora de la economía castellana y leonesa.

Los buenos datos de ventas de coches que acaban de hacerse públicos, con lo que se califica ya como el mejor semestre desde que se inició la crisis allá por el 2008, es la constatación de que el sector supo resistir a esos duros avatares de la crisis y ahora mira al futuro con la fuerza necesaria para remontar y recuperar las cifras positivas anteriores al grave deterioro de la economía.

La cuestión no es baladí porque se está hablando de un sector, el de la automoción, que da empleo a miles de castellanos y leoneses y que resulta fundamental para la buena marcha de la economía de la Comunidad.

Números positivos a los que han contribuido, y justo es reconocerlo, las políticas de apoyo de los distintos gobiernos centrales y de la Junta. Los planes Pive y los incentivos a la compra de automóviles contribuyeron y aún lo hacen a este incremento de ventas.

Buenas cifras que es necesario valorar, pero que no pueden hacer caer al sector y a las administraciones en la relajación y en pensar que está todo hecho. Ahora es el momento de impulsar aún más esas políticas para crear un sistema de protección ante problemas futuros y que estas ventas sirvan para relanzar aún más al sector y a la economía.

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