Un superávit para la calidad educativa
LAS UNIVERSIDADES públicas de Castilla y León mejoran su saneamiento financiero y cierran el ejercicio 2015 con un superávit de 23,5 millones de euros. Este ‘beneficio’ permitirá a las de Salamanca, Burgos y León reducir en un 65% la deuda acumulada desde 2009, así como cerrar por séptimo año consecutivo sin déficit.
Este resultado es consecuencia del fuerte ajuste impuesto desde la Junta a los tres centros, pues la de Valladolid es la única que registró entonces un equilibrio financiero.
Este ‘beneficio’ debe servir para que las universidades ganen en calidad y recuperen posiciones en los ranking donde han demostrado puestos de cola.
Castilla y León se juega mucho con el nivel de sus centros universitarios. Sobre todo a la hora de que sus grados se adecuen a las necesidades del mundo empresarial y laboral.
El saneamiento que demuestran avala el plan impuesto por la Consejería de Educación en 2008, que ha reportado en más de una ocasión sinsabores a los rectores por los recortes y las subidas de tasas. Aquel convenio les dio un margen de diez años para poner a puntos sus cuentas. Los compromisos se van cumpliendo año tras año y todo apunta a que en 2018 habrán amortizado la deuda acumulada.
De ahí que estos nuevos fondos que ahora obtienen tengan que reportar en su calidad, en su mejora de la labor investigadora y en definitiva en los alumnos.
El mapa de titulaciones en marcha y los planes para reforzar la competitividad de los centros son tareas inexcusables a la hora de que los centros públicos de Castilla y León logren posiciones de cabeza en ámbito nacional e internacional.
El esfuerzo logrado estos años por los centros deficitarios revela una notable capacidad de enfrentarse a las situaciones adversas. Ese mismo tesón es necesario llevarlo a cabo ahora en un mayor esfuerzo por la calidad y la ordenación, evitando cualquier tentación de despilfarro.
El futuro de la economía de Castilla y León está muy ligado al devenir de las universidades, a su competitividad en la profundización del conocimiento, en su labor investigadora y en su vinculación con el mundo empresarial y laboral.
Muchas deudas se han venido arrastrando desde la transferencia de las competencias, otras desde su creación. La crisis ha propiciado un entorno poco favorable, pero el saneamiento está siendo una realidad y ese esfuerzo debe aprovecharse para primar la calidad.