Diario de Valladolid

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DE IGUAL a igual. Así es como compiten las bodegas de las diferentes denominaciones de origen de Castilla y León en los mercados más importantes y cotizados, ya sean nacionales o internacionales.

El sector vitinícola de la Comunidad viene demostrando, año tras año, que sabe lo que se hace y cómo tiene que hacerlo. El resulado, unos vinos de calidad que son capaces de atrapar al paladar más exigente, de dentro y de fuera.

La mejor demostración acaba de producirse con la entrega de los Bacchus 2016, donde los vinos de esta tierra se han llevado una lluvia de galardones, con el premio gordo de un Gran Bacchus de Oro, al que se le suman decenas de oros y un sinfín de platas.

No hay que olvidar que en este certamen, miles de muestras de 21 países se enfrentan durante varios días al juicio de los catadores más exigentes. Pues bien, cuando hay que demostrar la calidad y el prestigio, en esos momentos es cuando las bodegas de la Comunidad ponen en valor Castilla y León.

Las cifras no se discuten y, mucho menos, éstas porque son incontestables: de los prácticamente 600 vinos merecedores de algún galardón en este prestigioso certamen, más del 21% son de Castilla yLeón. O lo que es lo mismo, uno de cada cinco de los premios se los llevaron algunos de los caldos de los numerosos viñedos que pueblan el territorio autonómico. Y en todas las denominaciones.

Eso son datos y son irrefutables. Números que lo que vienen a dejar clara es la pujanza que el mundo del vino tiene en esta tierra y fuera de ella. Fortaleza que los bodegueros se han ganado a pulso. Nadie como el sector vitivinícola ha sabido innovar en el momento preciso. Innovación, Desarrollo e investigación, esa I+D+i que le ha permitido crecer en calidad y, a renglón seguido, ganar el prestigio internacional que hasta no hace tanto parecía reservado a caldos de otros territorios o países.

El sector vinícola es la demostración palpable de esa agroalimentación que en Castilla y León es un referente para su economía y, lo que es más importante, para su territorio. Para ese mundo rural, donde el mundo agralimentario asienta la población que tanto necesita.

Los Bacchus que acaban de fallarse no vienen más que a confirmar lo que ya se sabía y lo que no en pocas ocasiones se ha defendido desde estas mismas páginas, los grandes profesionales que pueblan las bodegas de la Comunidad y el gran trabajo que en ellas se desarrolla.

Así se logran vinos de gran calidad, que es justo lo que se premia en certámenes tan exigentes y prestigiosos como el de los Bacchus. Y es que solo desde la calidad se alcanza el éxito y a ésta solamente se llega desde el trabajo.

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