Diario de Valladolid

Creado:

Actualizado:

ÉRASE una vez una comunidad con un principito que hizo creer a sus ciudadanos que la mejora de su calidad de vida dependía del esfuerzo en investigación, desarrollo e innovación. Ese principito exhibía con orgullo año tras año el progreso de su comunidad y se mostraba feliz al ver cómo adelantaba a otras cuando el examinador publicaba las notas en otoño.

Ese principito se llama Juan Vicente Herrera. En sus más de 14 años al frente de Castilla y León ha pasado de creer en la investigación a ocultar sus constantes fracasos en este terreno. Ha pasado de la autoestima razonable que supone rozar la media española en esfuerzo tecnológico y presumir de estar en la vanguardia del desarrollo a retroceder más de ocho años y a tirar la toalla de lo que él mismo denominaba progreso. Y junto a él, unas empresas que, con honrosas excepciones, se han limitado a poner el cazo para que cayera la subvención. Y una oposición política -desde el PSOE, a IU, pasando por Podemos y Ciudadanos- a la que esta apuesta sólo le interesa como mecanismo de confrontación dialéctica y ni siquiera es capaz de plantear iniciativas el día del suspenso para que la sociedad recupere una apuesta por un modelo productivo sostenible… El cuento de la I+D no es hoy un monopolio de Herrera.

«…Ya no existen dudas sobre el papel e influencia de la política de investigación y de la política de innovación en la mejora competitiva de los territorios, tanto desde la perspectiva económica como desde la perspectiva de mejora de la calidad de vida de los ciudadanos», decía el presidente de la Junta en abril de 2014 al presentar la nueva estrategia.

El martes demostró en las Cortes que había tirado la toalla al enterrar y aplazar a 2020 su promesa de dedicar el 3% del Presupuesto autonómico a I+D. ¿No se da cuenta el presidente de que ese mensaje de renuncia a la apuesta investigadora contagia al conservador sistema económico regional?

La estrategia que él firmó en primavera del año pasado ya es el cuento de la lechera. Por muchos esfuerzos que haga el Comisionado para la Ciencia y la Tecnología, Juan Casado, para revertir la situación y por más que la consejera Pilar del Olmo sea más receptiva que lo fuera Tomás Villanueva, si Herrera no vuelve a sus orígenes y da un giro a su política y a sus presupuestos esta Comunidad seguirá retrocediendo y los estupendos objetivos del cuento del principito se convertirán en una mentira más. En este caso de un político que presumió de su apuesta por la I+D.

tracking