Que se escapa el gato
YA están aquí las elecciones generales. Sí, sí, una nueva campaña electoral, si es que alguna vez se ha dejado de estar en campaña. Prepárense porque llega el momento en el que los políticos, los viejos y los de nuevo cuño, van a empezar a besarles, a abrazarles y alguno hasta querrá achucharles mientras les venden sus motos en forma de promesas electorales. Las mismas de hace cuatro años. Que se lo digan a los mineros, a los parados, a los funcionarios...
Llegan los políticos con su pan debajo del brazo del que, realmente, cuando se levanta solo caen migajas. Ahora importan los votos y para conseguirlos harán cualquier cosa, no vaya a ser que con esto de las fuerzas emergentes alguno se quede por el camino y sin ese puesto en el Congreso y en el Senado a razón de 6.000 euros al mes, más Ipad, Iphone, viajes gratis en AVE y avión... Y todo por estar sentado y, de vez en cuando, apretar el botón del voto que les ordena quien les colocó en las listas. Eso es a lo que dedican su tiempo los diputados y senadores, con el único fin de mantenerse en la poltrona. Así se resume la política en este país.
¿Recuerdan cuando se anunció la apertura de las Cortes de Castilla y León a los ciudadanos? ¿Cuando a los procuradores, del PP y del PSOE, que son maestros en el arte de mimetizarse con el ambiente, y de las nuevas formaciones se les llenaba la boca con eso de la transparencia? La realidad ha vuelto a demostrar que a unos y a otros lo único que les importaba era la poltrona. Sólo así es entiende que hayan firmado un cambio en el reglamento para acomodar a Podemos y a Ciudadanos en la Mesa de las Cortes, mientras los del PPy del PSOE se llevaban a su buchaca un sueldo más, y nada hacen, más allá de un pacto de caballeros que en política es más falso que un perdón de Mourinho, para poner dar luz y traquígrafos a las comisiones de investigación como las de la trama eólica.
Estos políticos más que transparentes lo que quieren es que las Cortes de Castilla yLeón sean translúcidas, para que pase solo la luz que ellos quieran. Cuando no opacas, no vaya a ser que los castellanos y leoneses se enteren de lo que en roman paladino se llaman las verdades del barquero.
Habrá que ver si todas estas puertas abiertas que ahora se anuncian no se tornan en cerradas no vaya a ser, como dice el acervo popular, que se les escape el gato. Al tiempo.