Diario de Valladolid

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REGENERACIÓN. Esa es la palabra de moda en el mundo de la política. De eso llevan meses hablando los partidos, los de antes y los de ahora. Los dueños de ese bipartidismo, que lucha por no perder ni un ápice de cuota de poder, y las nuevas formaciones, que encuentran en ese bipartidismo viejo y rancio la oportunidad de tocar pelo, de pillar cacho, de llegar a ese poder que hasta ahora era coto vedado de caza para los dos grandes, PP y PSOE, y que van camino de convertirse en más de lo mismo.

Lo he dicho y lo seguiré denunciando: nada más lejos de la realidad. Mucha regeneración de boquilla, pero poca o ninguna en la realidad. Y para muestra bien vale un botón o varios, que de esos sobran y muchos en la política de Castilla y León, de uno y otro lado. Miren sino el reparto de cargos, de primer y segundo nivel, una vez conformados todos los gobiernos y verán como nadie se ha quedado descolocado o en fuera de juego. Y sino hay sitio siempre les quedará el Senado, como a algunos amores imposibles París.

Esa Cámara llamada Alta es el ejemplo más claro y plausible de que los políticos, sobre todo en el PP y en el PSOE, siguen sin entender nada. La supuesta Cámara territorial se ha convertido en una red clientelar de colocación para aquellos que no han podido agarrarse a otro puesto y se le busca esa salida a razón de más de 6.000 euros al mes, con chófer, despacho y secretaria a su cargo, como es el caso de ese gran -ya saben, solo por la estatura- Óscar López. Y todo, como bien lo ilustraba recientemente Rodera, para no hacer nada.

Lo peor es que, además, para colocar a López en un escaño del Senado, que ni se ha ganado ni se merece porque no puede representar a Castilla y León aquel que huyó y renegó de esta tierra, los socialistas de Luis Tudanca se pasaron por el arco del triunfo todas esas supuestas normas democráticas de las que presumen.

Ya lo dice el refranero: ‘Dime de lo que presumes...’. Ni primarias, ni secundarias... Lo que aquí funcionó fue la dedocracia. La misma que sigue rigiendo en los socialistas castellanos y leoneses, por más que la vistan de unas primarias que ni ellos mismos se creen. Por saltarse han pasado por alto hasta sus propios estatutos.

Y todo para mantener en el cargo a un López que es el ejemplo más claro de aquellos que sólo usan la política para su beneficio personal. Todo un profesional de la política. Así le va al PSOE.

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