Olmedo clásico
DESDE el viernes y hasta el próximo domingo, Olmedo se convierte en cita obligada para los amantes del teatro. Quince espectáculos, dos de ellos dedicados al centenario de Santa Teresa, charlas y diálogos iluminan estos días lo que dicen de nosotros los clásicos. Resulta imposible desoír en Olmedo la cadencia de los versos de Lope de Vega: Que de noche le mataron / al caballero, / la gala de Medina, / la flor de Olmedo. Su eco recorre cada rincón de la villa. El monumento al personaje literario se alza en la plaza de San Julián, a la que asoman algunos de sus palacios más sobresalientes. Uno de ellos es el del Caballero, donde se recrea el universo del teatro clásico español a través de sus personajes, que en el recorrido dialogan con el visitante. En diez años, el festival de teatro clásico de Olmedo se ha convertido en referente nacional.
El caballero de Olmedo se adorna con todos los rasgos positivos que la poesía del Siglo de Oro reserva para los de su rango: arrojo, generosidad, valor y gentileza. Don Alonso conquista a su dama como un auténtico caballero: corriendo toros en la plaza y ganando con su valor las simpatías del padre y el favor del rey. Pero los traidores están al acecho y el rival derrotado se libra del caballero de noche, a traición y escopeta, para que la felonía sea mayor. El Caballero de Olmedo anticipa un par de siglos la mitología romántica de la juventud y del valor, sobre los que se cierne trágica la sombra de la muerte.
La versión dramática apela a los amores de Juan Vivero en la villa de Medina. Pero el hispanista Joseph Pérez, que siguió el rastro de aquel episodio en el Archivo de Simancas, se refiere a una pendencia sobre galgos con un vecino, que se tomó venganza la noche del 6 de noviembre de 1521 con una lanzada en la oscuridad. Era el año de la derrota de Villalar y Vivero había tomado partido por la causa realista. En la tarde del lunes, el insigne hispanista conversará con el académico Luis Ribot sobre la España del Siglo de Oro.