Diario de Valladolid

Creado:

Actualizado:

LA REPERCUSIÓN de las últimas elecciones está teniendo unas derivas cuando menos muy particulares en lo que toca a las reacciones que ciertos candidatos han adoptado en ámbitos como el de Castilla y León. Parece, así, que allí donde quienes ganando en votos no obtuvieron, sin embargo, la mayoría necesaria para conseguir el gobierno, esa pérdida de poder no siempre se hubiera asumido con el conveniente fair play. Tal es el caso del acto de toma de posesión del nuevo alcalde de Valladolid, al que no asistió el edil saliente, no se sabe si por causa justificada o porque quisiera significar que no termina de aceptar un desenlace adverso.

Pero no menos extraña ha ido resultando la renuencia del candidato popular a la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, tras conocerse que no podría en esta ocasión gobernar con mayoría absoluta, a asumir su cargo. Desde el mismo momento en que se supieron los resultados de los comicios no ha querido pronunciarse acerca de si será él quien se postule para la investidura, añadiendo de esa manera más dudas sobre su disponibilidad inicial para asumir la presidencia, ya que dio la impresión en su día de que tampoco estaba nada convencido de querer presentarse a la reelección esta vez. Es como si León de la Riva y Herrera hubieran sido ofrecidos como «cartel» supuestamente ganador por su partido, a sabiendas de que muy bien podía ocurrir que ninguno de los dos llegara a ocupar sus respectivos puestos.

El primero porque se exponía a ser inhabilitado por la justicia, como de hecho ha sucedido, y el segundo porque no querría –en el fondo– seguir gobernando. Si la causa de esta aparente resistencia de Herrera se debiera a que, de no ser por mayoría, prefiere no gobernar, la cosa sería aún peor. Lo que parece es que ambos fueron presentados como «escaparate electoral» y que sus votantes habituales algo pudieron barruntar al respecto, por lo que habrían optado por pensarse su elección. En estas situaciones, no suele obtener los mejores resultados el anteponer la táctica a la sinceridad.

tracking