Diario de Valladolid

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A SÓLO 48 horas de unas elecciones que marcarán el devenir de los próximos cuatro años, es necesario hacer un esfuerzo para recuperar la memoria de lo más importante que ha ocurrido en Castilla y León y en España en esta legislatura.

La importancia siempre es un valor subjetivo, marcado por los principios, valores e intereses de cada individuo. Por lo tanto -aviso- mis propuestas carecen de la inexistente objetividad y están lejos de la neutralidad.

El presidente que salga de las urnas debe volcar sus esfuerzos en los colectivos más vulnerables, en mucha mayor medida de lo que se ha hecho en estos cuatro años. El presidente que salga de las urnas tendrá que vigilar más las elevadas tasas de paro y destrucción de empleo, y ocuparse de cambiar la posición de farolillo rojo en el cobro de prestaciones. Es imprescindible que el presidente que salga de las urnas reciba en su despacho a parados para impregnarse de su drama diario.

El presidente que salga de las urnas está obligado a poner al frente de Educación y Sanidad a consejeros que den un giro radical a una deteriorada educación pública y a una sanidad atascada, recortada y con escandalosas listas de espera.

El presidente que salga de las urnas debe implicarse en garantizar el derecho constitucional a una vivienda digna y pactar con los bancos medidas que impidan los desahucios de quienes se han quedado sin recursos.

El presidente que salga de las urnas debe demostrar firmeza en la inversión en I+D+i, recuperando la tensión por una actividad económica competitiva que evite la fuga del talento formado en la Comunidad y cumpliendo a rajatabla las estrategias diseñadas en papel.

El presidente que salga de las urnas debe recuperar las competencias financieras perdidas en esta legislatura con la colaboración del Gobierno central y generar confianza en los emprendedores reales.

El presidente que salga de las urnas debe imponer a sus consejeros más transparencia, respeto y neutralidad con los medios de comunicación. Debe ser más intransigente con los altos cargos sospechosos de tolerar o beneficiarse de la corrupción.

El presidente que salga de las urnas debe ser más firme con el modelo de financiación y buscar más recursos para garantizar los derechos constitucionales sobre todo a los más desprotegidos y a los mayores.

El presidente que salga de las urnas debe mantener el diálogo social pero vigilando sus retrasos e incumplimientos.

El presidente que salga de las urnas debe estar dispuesto al debate y no rehuirlo como, inexplicablemente, ha hecho en esta campaña Juan Vicente Herrera.

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