Ciudadano Rivera
EN 1941 un casi imberbe joven de 26 años revolucionó el mundo del cine con la que es ya una de las obras maestras del séptimo arte. ‘Ciudadano Kane’ significó un antes y un después para la industria. En 2006, 65 años después del genio Orson Welles, otro imberbe ‘ciudadano’ también de 26 años aterrizó desnudo en la política para revolucionarla y darle la vuelta como un calcetín. Se llamaba Albert Rivera.
Muchas son las expresiones, afirmaciones, elucubraciones o ‘sentencias’, que de eso gustan dar los políticos más que los jueces, que han permanecido a lo largo de la historia. Desde aquel ‘al suelo que vienen los nuestros’ del Conde Romanones popularizado por Alfonso Guerra, que parecía estar queriendo ver ya hace años el navajeo de su partido en esta Comunidad; hasta el ‘camarón que se queda quieto se lo lleva la corriente’, con el que Aznar, José María, tensionaba a los suyos antes de decidir con su dedo acusador; sin olvidar, los ‘puedo prometer y prometo’, ‘el que se mueva no sale en la foto’ o el más reciente ‘de hoz y coz’ que Juan Vicente Herrera repite una y otra vez.
Pero ninguno de ellos sirve para Ciudadanos. A este partido quien mejor lo define es el refranero español. Y es que lo de la formación de Albert Rivera, porque aquí el que cuenta es él no sus candidatos que cuanto menos hablen, sobre todo algunos, mejor, está siendo ‘llegar y besar el santo’.
Lo fue en Andalucía y va camino de serlo también aquí, en Castilla y León. Basta solo con mirar las últimas encuestas publicadas por este periódico. La irrupción de la marca de Rivera amenaza con llevarse por delante las holgadas mayorías absolutas del PP, sin que parezca que los ‘populares’ sepan cómo frenar esa sangría de votos que, ahora sí, se les está yendo por su derecha.
Se las prometían muy felices porque veían que Podemos sólo le comía terreno a la izquierda y a ellos los experimentos de Vox, UPyD ya no llega ni a eso, no le hacían ni cosquillas. Eso se acabó. Rivera ha llegado y amenaza con quedarse y consolidarse. Lo peor es que no pueden atacarle, porque cuanto más lo hagan más votos le darán, que se lo digan al PP andaluz. Y tampoco contrarrestarle con propuestas novedosas que no las tienen, en la mayoría de los casos, y porque en eso también el político catalán les ha ganado la delantera.
Así que, salvo sorpresa, la noche electoral al PP sólo le va a quedar aquello de rezar, en eso no les gana nadie, para que el 24-M no tenga que encomendarse a lo que dice un buen amigo: «Es lo que hay».