Cazando sombras
LA COSA va estando clara: se trata del poder. Y hay elecciones a la vista, que es la forma democrática de conseguir ese poder, en el ámbito municipal, provincial, nacional y autonómico. Así que se empieza a disparar con bala; a poner a punto las estrategias. Y la de Podemos no ofrece ya dudas: convocar todo el voto posible del enfado, del descontento, de la crítica a los gobiernos y partidos que -de una u otra forma- algo tengan que ver con la situación actual; y «arramplar» –por decirlo llanamente- con cualquier voto que se mueva a la izquierda del PP.
La estrategia del PP también va resultando muy nítida: procurar, en primer lugar, que no se vayan más votantes de los suyos, cabreados por la decepción, por la corrupción, por la sensación de haber sido engañados; en segundo lugar, utilizar con un PSOE debilitado la vieja táctica del palo y la zanahoria: hoy te ninguneo centrando mi atención en Podemos, mañana hago como que te concedo alguna importancia convocándote a pactos más bien dudosos (si no trampas saduceas); y, por último, dejar bien sentado que «los radicales de Podemos» son en el fondo tan «casta» como todos los demás.
Ante esto, el PSOE, que podría tener una oportunidad de oro en comunidades como la nuestra mientras el PP termina de espantar a muchos de quienes confiaron en ellos y Podemos logra de verdad articularse en cuanto opción de gobierno, se desangra él solo en absurdas luchas intestinas de grupúsculos; o juega a desorientar a su propio electorado. Dejemos a un lado, por penosos, los episodios de las trifulcas -tanto provinciales como autonómicas– que han jalonado la reciente trayectoria del partido en Castilla y León. Dejemos a un lado a esos personajes que se pretenden emblemas del pasado o «esperanzas blancas» del futuro y no han hecho más que enredar en los últimos tiempos.
Vayamos a la responsabilidad de sus dirigentes actuales: tienen que dejar de correr para aquí o para allá, de disparar al aire sin llegar a tener claro dónde se encuentran o quiénes son sus verdaderos rivales y aliados. No pueden seguir cazando sombras...