Diario de Valladolid

PESCA

El aliciente de los ciprínidos

La pesca de ciprínidos a mosca, la alternativa más deportiva a la pesca de trucha y donde la emoción está asegurada

Magnifico barbo común pescado a mosca seca en aguas salmantinas.

Magnifico barbo común pescado a mosca seca en aguas salmantinas.LEONARDO DE LA FUENTE

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Leonardo de la Fuente

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La temporada de pesca de trucha está tocando a su fin en los ríos naturales no regulados por pantanos. El próximo día 31 de julio, con carácter general y aunque hay diferentes excepciones al cierra de campaña, concluye la temporada de pesca de trucha en los cauces de la mayor parte de las provincias de Castilla y León, aunque bien es cierto, y según la normativa vigente, también quedan un buen número de tramos en las distintas provincias regionales donde se podrá seguir pescando truchas, incluso hasta el día 15 de octubre. Es ahora cuando muchos aficionados a la pesca a mosca lanzas sus señuelos en busca de ciprínidos; barbos y carpas fundamentalmente, aunque también se capturan cachos, bogas e incluso alguna tenca que suele subir a las pequeñas imitaciones de insectos alados.

La técnica de pesca de ciprínidos a mosca es muy similar a la de la pesca de la trucha, aunque algo más difícil dada la desconfianza de estos peces, que suelen salir despavoridos si se hace una mala presentación de la mosca, si se raya la superficie del agua, o si algún movimiento brusco del pescador es detectado por el pez. Cañas y equipos suelen ser los mismos para la trucha que para los ciprínidos, cañas ligeras de en torno a los nueve pies, líneas del número 6 al 8 pero con bajos de línea o sedal más largos que los empleados para la trucha es lo más recomendable. 

El ciprínido a mosca suele pescarse muchas veces a pez visto y generalmente en aguas someras, donde la corriente no es lo principal. Estos peces suelen buscar sus comidas rebuscando por el fondo, principalmente de las orillas de los ríos, que es donde el pescador más suele buscarlo. En ocasiones la pesca de ciprínidos es a la espera, y para ello es también recomendable unas buenas gafas polarizadas. Una vez detectados los movimientos de barbos o carpas, generalmente en las mismas orillas de los ríos o embalses, el pescador hace la presentación de sus moscas que suele depositar cerca de donde está cazando el pez y espera a que este llegue a la altura de la mosca o la ninfa. 

En ese momento y con un leve movimiento de muñeca el pescador incita la curiosidad del pez moviendo ligeramente la mosca y es cuando el pez, una vez que se la ha provocado de forma efectiva suelen atacar al señuelo desencadenándose en ese momento una pelea brutal pues el ciprínido suele dar más guerra una vez que está clavado que las truchas. Los bajos de línea también suelen ser algo más gruesos que para la pesca de la trucha, pues no en pocas ocasiones un barbo bien trabado o una carpa te puede arrancar la mosca en los primeros momentos de la pelea. Las moscas que más le gustan a estos peces suelen ser las imitaciones de hormigas aladas, pequeños dípteros, pequeñas ninfas de quinonómidos, siendo también uno de sus bocados predilectos los streamers bien manejados, y las imitaciones de escarabajos y saltamontes realizados con foam así como imitaciones de avispas, pequeñas arañas e incluso con imitaciones de miga de pan.

"Barbo de corriente, vale por veinte"DESDE LA OTRA ORILLA

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