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El perro robótico 'made in' Castilla y León que anticipa las cosechas

Sensores e IA permitirán analizar el calibre, el color y la maduración de la fruta para ayudar al agricultor a planificar recolección y ventas

David Francés Ceo de Agerpix Technologies con un robot del proyecto Previd

David Francés Ceo de Agerpix Technologies con un robot del proyecto PrevidICAL

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Se pone de pie, saluda con la pata e incluso hace corazones. El perro robótico con el que trabaja Agerpix llama la atención por sus movimientos, pero su futuro en el campo pasa por recorrer las plantaciones y obtener información sobre el calibre, el color y la maduración de los frutos o la presencia puntual de plagas. La empresa desarrolla desde Castilla y León un sistema que busca transformar esos datos en respuestas útiles para el agricultor como cuándo podrá recolectar, qué calidad tendrá su fruta y cómo organizar sus ventas.

La firma, con sede en Golmayo (Soria), parte de un robot comercial al que incorpora distintos sensores y dota de autonomía para desplazarse hasta los puntos de la explotación que interesa analizar. La información que recoge se envía a la nube, donde la inteligencia artificial permite cruzarla con otras fuentes, como los registros meteorológicos y las previsiones del tiempo. Así, las mediciones sobre el terreno alimentan modelos que buscan anticipar la evolución del cultivo y facilitar las decisiones del productor.

La propuesta, todavía en desarrollo, pretende automatizar una tarea que exige visitas, tiempo y mediciones sucesivas. El objetivo es que el dispositivo pueda repetir los recorridos, también de noche, y ofrecer información actualizada sin que una persona tenga que acudir a cada punto de la finca.

El CEO de Agerpix, David Francés, explica a Ical que el proyecto nació precisamente de escuchar esas necesidades. Las visitas a clientes y las conversaciones con productores revelaron la importancia de disponer de datos frecuentes sobre lo que ocurre en las plantaciones. La empresa llevaba unos cuatro meses de trabajo en una iniciativa que aún se encontraba en sus primeras fases.

David Francés Ceo de Agerpix Technologies con un robot del proyecto Previd

David Francés Ceo de Agerpix Technologies con un robot del proyecto PrevidICAL

"El robot en sí es un robot comercial. Nosotros incorporamos los sensores y la parte de autonomía, es decir, que sea capaz de trabajar sin necesidad de órdenes ni de guiado. Lo importante es la información que puedes adquirir y cómo la puedes analizar para tomar decisiones", señala.

El dispositivo es capaz de acudir a un sector de la explotación, recoger determinados datos y trasladarlos para su análisis sin necesidad de un guiado continuo, apunta Francés. Los sensores que se incorporan dependen de la información que se busca en cada caso.

Calidad de la fruta

Agerpix trabaja en esta tecnología dentro del proyecto PreVid, en el que también participan la productora de uva de mesa Moyca Grapes, el Centro Tecnológico Tecnova y Codesian Software Tech. El objetivo es combinar la información que recoge el robot sobre las uvas con los datos meteorológicos para anticipar cuándo se podrán recolectar y qué calidad tendrán.

Francés afirma que el objetivo es acertar en las previsiones de cosecha con una precisión superior al 95 por ciento. La empresa busca anticipar cuándo estará lista la fruta y qué calidad tendrá con un mes o mes y medio de antelación. En este sentido, precisa que cuanto menos tiempo quede para recogerla, más fiables serán esas estimaciones.

Para construir esas previsiones, la empresa utiliza distintas fuentes de información. Entre ellas figuran los datos del tiempo pasado y los pronósticos meteorológicos para los 15 días siguientes. Los modelos se actualizan con las nuevas mediciones para ajustar sus resultados a la evolución de la plantación.

El campo, recuerda Francés, está expuesto a situaciones que pueden alterar las estimaciones. Una granizada o un episodio de calor intenso cambian las condiciones del cultivo. Por eso, la recogida frecuente de información permite alimentar de nuevo los modelos y revisar las previsiones.

La compañía orienta este trabajo hacia cultivos hortícolas y frutales de alto valor. Además de la uva de mesa, estudia su aplicación en plantaciones de arándanos e invernaderos y desarrolla proyectos paralelos para generar modelos en productos como el tomate.

El interés de los agricultores por conocer con antelación el resultado de la campaña tiene una explicación comercial. "La fruta se vende dos, tres meses antes de que se recolecte. Los compromisos con grandes comercializadoras y cadenas de distribución llegan cuando todavía no se sabe con exactitud cómo será la cosecha", indica Francés.

Esa circunstancia introduce presión en las explotaciones, que deben entregar la fruta acordada. Al respecto, el CEO precisa que saber qué ocurre en la plantación y cómo evoluciona la producción aporta información para negociar las ventas, organizar el suministro y defender el margen del agricultor.

Mediciones nocturnas

Francés destaca por ello la utilidad de la herramienta, ya que algunas comprobaciones exigen acudir al campo en horarios poco habituales y repetir el trabajo en distintos momentos. El sistema autónomo permitirá recoger esos datos sin depender de esas visitas nocturnas, remarca.

El objetivo de la nueva aplicación es mejorar el resultado de la explotación. "No buscamos tanto el ahorro en mano de obra", puntualiza Francés, quien explica que la finalidad es mejorar la productividad y la calidad de la producción. "La automatización facilita una toma de datos costosa", añade.

El precio que tendrá la solución aún está por concretar. Al respecto, el CEO reconoce que es pronto para fijarlo, aunque señala que deberá ser asumible para el productor y guardar relación con el valor que aporte a su actividad.

"Nosotros nos dedicamos a generar producto y valor añadido para vender al sector", afirma. El desarrollo tiene, por tanto, una finalidad comercial y debe ajustarse a las posibilidades de quienes utilizarán la herramienta en sus explotaciones.

Las aplicaciones de la robótica y los sensores también pueden extenderse fuera de las plantaciones. La empresa trabaja en posibilidades relacionadas con la optimización de líneas de producción y contempla otros usos, como la seguridad. Francés destaca el carácter multisectorial de esta tecnología, aunque la actividad de Agerpix se centra en las necesidades agroalimentarias.

La información que necesita el sector no termina en la recolección. Junto a sus herramientas para prever cosechas, calidades y calibres, la compañía desarrolla una línea destinada a almacenes y centros de confección y envasado de fruta. En este ámbito, el objetivo es conocer mejor la productividad y los costes de preparación del producto.

La empresa trabaja en la automatización de pedidos y en sistemas inteligentes de control de existencias mediante identificación por radiofrecuencia, conocida como RFID. También potencia una línea de visión artificial orientada a mejorar la productividad de las instalaciones.

La combinación de datos del campo y del almacén busca que productores y comercializadores dispongan de información sobre el conjunto de su actividad. Conocer lo que sucede en cada fase permite tomar decisiones con una perspectiva más amplia que la que ofrece una medición aislada.

Francés destaca la aceptación de las soluciones de visión artificial. Como parte de su actividad habitual y tras participar en la feria Fruit Attraction, la empresa prevé reforzar en los próximos días el contacto con otras compañías del sector a través de visitas y encuentros de trabajo. El interés también llega de los mercados sudamericanos en los que trabaja.

Agerpix cuenta con una plantilla de alrededor de 18 personas y dispone de una filial en Perú con personal propio para desarrollar el negocio. En Chile opera mediante distribución y en Argentina mantiene una actividad todavía incipiente.

Desde Soria, la compañía avanza en el desarrollo de un sistema cuyo resultado dependerá de la información que sea capaz de ofrecer al agricultor. Más allá de dar la pata o hacer corazones, el reto del perro robótico es recorrer la finca y recoger los datos que ayuden a conocer la cosecha antes de que llegue el momento de cortarla.

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