Diario de Valladolid

GANADERÍA

Castilla y León busca sostener el futuro de la ganadería tradicional

Zamora impulsa ayudas para explotaciones de alistana-sanabresa, sayaguesa y Cabra de las Mesetas en un momento marcado por la caída de censos, el relevo generacional y la defensa del extensivo

Rebaño de vacas alistano-sanabresa en el valle zamorano del Bibey.

Rebaño de vacas alistano-sanabresa en el valle zamorano del Bibey.ICAL

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La ganadería extensiva atraviesa una etapa decisiva en Castilla y León. Mientras el sector intenta adaptarse a un escenario condicionado por el aumento de costes, las dificultades para garantizar rentabilidad y la falta de relevo generacional, emerge con fuerza otro debate que desde hace años preocupa a técnicos, asociaciones y ganaderos: el mantenimiento de las razas autóctonas y el futuro de las explotaciones que siguen trabajando con modelos tradicionales ligados al territorio. En buena parte de la comunidad, y especialmente en provincias como Zamora, Salamanca o León, estas explotaciones continúan representando una forma de producción que va mucho más allá del aprovechamiento ganadero. Son modelos ligados a la utilización de recursos naturales, a sistemas extensivos y a una actividad económica vinculada a la vida rural.

Las explotaciones de Zamora que trabajan con razas bovinas alistana-sanabresa y sayaguesa, así como con la Cabra de las Mesetas, variedades ganaderas consideradas actualmente en peligro de extinción. La convocatoria contará con una dotación inicial de 137.000 euros destinados a respaldar este tipo de producciones. La mayor parte de los fondos se concentrará en el vacuno. Del total presupuestado, 134.000 euros se reservan para explotaciones bovinas mientras que el caprino contará con una partida específica de 3.000 euros. La cuantía podría ampliarse posteriormente mediante remanentes de otras líneas vinculadas al desarrollo rural sostenible. Más allá de la ayuda económica, el movimiento tiene una lectura claramente sectorial.

En el campo zamorano y en buena parte del oeste de Castilla y León existe una preocupación creciente por el descenso progresivo de explotaciones vinculadas a determinadas razas tradicionales y por la dificultad para mantener censos suficientes que garanticen su continuidad.

Las cifras de los últimos años reflejan una transformación profunda del sector ganadero. La concentración de explotaciones, la reducción del número de titulares y la búsqueda de mayores dimensiones productivas han modificado el mapa agrario regional. En ese proceso, algunas razas autóctonas han visto reducida su presencia debido a sistemas más intensivos o a orientaciones productivas distintas. Sin embargo, la realidad de estas explotaciones presenta características específicas. Se trata en muchos casos de ganaderías familiares, asentadas en zonas con limitaciones productivas y ligadas históricamente a un modelo de aprovechamiento extensivo basado en el pastoreo.

La raza alistana-sanabresa constituye uno de los ejemplos más representativos. Originaria de las comarcas de Aliste y Sanabria, durante décadas desempeñó un papel esencial en tareas agrícolas y de tracción antes de evolucionar hacia orientación cárnica. Su presencia continúa siendo uno de los símbolos ganaderos más reconocibles de la provincia.Los g anaderos destacan especialmente su rusticidad y su elevada adaptación al medio. Son animales capaces de desenvolverse en condiciones difíciles y aprovechar superficies donde otros modelos productivos encuentran más limitaciones. Esa capacidad de adaptación se considera hoy uno de sus principales valores.

La raza sayaguesa comparte una historia similar. Considerada una de las variedades bovinas más antiguas de la Península, destaca por su resistencia y por su vinculación histórica con explotaciones tradicionales del oeste zamorano. Durante décadas estuvo presente en numerosas explotaciones familiares y hoy su continuidad depende de programas de conservación y del trabajo de asociaciones de criadores.

Su censo reducido la sitúa entre las razas con especial necesidad de apoyo. La pérdida de efectivos preocupa a los especialistas, que recuerdan que la desaparición de una raza supone también la pérdida de un patrimonio genético construido durante siglos.

La situación no es muy distinta en el caso de la Cabra de las Mesetas. Esta raza caprina mantiene una estrecha relación con sistemas extensivos y con explotaciones de carácter tradicional donde el aprovechamiento de recursos naturales sigue siendo la base del manejo ganadero. En el sector recuerdan que el valor de estas producciones no puede medirse exclusivamente mediante parámetros económicos.

En los últimos años la ganadería extensiva ha reforzado su papel dentro del debate medioambiental. E l aprovechamiento mediante pastoreo contribuye a mantener superficies abiertas y ayuda a conservar espacios naturales ligados a la actividad agroganadera.

Los expertos señalan también su papel en la prevención de incendios forestales. El tránsito del ganado y el consumo de materia vegetal generan un efecto de limpieza natural especialmente valorado en zonas con elevado riesgo y grandes superficies forestales.

Castilla y León mantiene una posición destacada dentro del panorama nacional por su patrimonio genético ganadero. La comunidad concentra un importante número de razas autóctonas y desarrolla programas de conservación destinados a garantizar la supervivencia de poblaciones con censos reducidos. Estos trabajos se apoyan en asociaciones de criadores, programas de mejora y Libros Genealógicos, herramientas consideradas esenciales para conservar pureza racial y desarrollar planes de selección adaptados a las necesidades de cada variedad ganadera.

La convocatoria establece que podrán acceder a las ayudas titulares de explotaciones inscritas en el Registro General de Explotaciones Ganaderas con animales registrados oficialmente y participantes en programas de conservación. Entre las condiciones exigidas también figura la cría en pureza. En bovino podrán subvencionarse vacas paridas, toros y novillas que cumplan los requisitos establecidos de edad, permanencia y reproducción, mientras que en caprino se incluyen ejemplares inscritos en los registros oficiales correspondientes.

En numerosas comarcas de Castilla y León la continuidad de estas explotaciones supone mantener actividad económica, empleo y presencia humana en áreas especialmente afectadas por la despoblación. En muchos pueblos, detrás de una explotación ganadera extensiva no solo hay producción animal; también hay territorio, paisaje y una forma de entender el campo que busca asegurar su futuro.

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