Diario de Valladolid

CULTIVOS

Los trece mandamientos del CES para el campo de Castilla y León

El Consejo Económico y Social recomienda solucionar la brecha entre costes y precios, reducir burocracia, fomentar el relevo generacional y aumentar la competitividad

Un agricultor trabaja con su tractor en un campo de cultivo

Un agricultor trabaja con su tractor en un campo de cultivo. PXB / CCO

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Trece recomendaciones concretas para impulsar la agricultura y la ganadería de Castilla y León, tras efectuar un profundo análisis del sector. Son los ‘trece mandamientos’ del Consejo Económico y Social (CES) de la Comunidad que figuran en su informe anual sobre la Situación Económica y Social de Castilla y León publicado el pasado 30 de junio. El estudio, aprobado por unanimidad por el Pleno del CES, ofrece este año un total de 517 recomendaciones y conclusiones consensuadas sobre todos los sectores y aspectos sociales y económicos de la Comunidad.

El informe concluye que la agricultura regional tuvo en 2014 un comportamiento «favorable», sobre todo si se atiende a «los destacados crecimientos de producción» que se registraron en los cultivos predominantes en la comunidad autónoma. No fue positiva, sin embargo, la evolución de los precios de esos productos, «que han mostrado descensos significativos», ni la evolución de los costes de producción, «que se mantuvieron en niveles elevados». A pesar de ello, el CES constata «una subida de la renta agraria para el conjunto de España».

También la ganadería registró resultados positivos en 2024 «y todo ello se ha reflejado en las previsiones sobre crecimiento del VAB (Valor Añadido Bruto) realizadas por Hispalink (7,5%) y, sobre todo, en las estimaciones de la Contabilidad Regional de la Junta de Castilla y León (11,2%)», destaca la publicación del CES.

El mayor cultivo de la Comunidad, los cereales, sumaron una superficie de 1.727.988 hectáreas, cifra muy similar a la de 2023 que sólo supuso un incremento del 0,8%, pero lejos de los 2 millones de hectáreas que dos campañas antes eran lo habitual. «El comportamiento ha sido algo más positivo en el caso de la superficie dedicada a los cereales de verano (1,1%), puesto que los de invierno sólo aumentaron un 0,7% las hectáreas destinadas al cultivo de sus productos», concluye el documento.

La agricultura registró un comportamiento «favorable» en producción, pero no en precios

La evolución en términos de producción fue muy positiva (69,3%), situándose las 7.979.945 toneladas recogidas por encima de la producción media de los últimos 10 años. A diferencia de lo que ocurrió con la superficie, la evolución por productos ha sido muy dispar, con resultados muy positivos en el caso de los cereales de invierno (97,7%).

Tras un prolijo repaso a la producción de todos los cereales, el informe recorre los principales cultivos de la Comunidad, y concluye que las producciones no cerealistas también registraron, en general, resultados positivos, con las excepciones de la patata (-4,1%), girasol (-7,2%) y maíz forrajero (-4,8%) que vieron reducida su producción.

«Algunos productos como veza en grano y forrajera, guisantes secos, yeros, lentejas y colza registraron incrementos muy significativos en su producción, dada la negativa situación de partida del año anterior», subraya el estudio del Consejo.

En cuanto a las producciones ganaderas, su evolución no fue tan favorable en el año 2024, «con descensos tanto en ventas de ganado, como en producción de leche y en número de ganaderos con entregas», apunta el documento. También hubo un descenso moderado en las cabezas de ganado vendidas. Las ventas de ganado ovino fueron las que más cayeron, en concreto un 10,9%, pero su menor peso en el total suaviza en parte el descenso global.

Tampoco las ventas de ganado vacuno registraron una tasa de variación positiva, aunque en este caso la cifra estuvo bastante contenida (-1,1%). Las únicas que mostraron en el ejercicio signo positivo fueron las ventas de ganado porcino, las más numerosas, que crecieron un 1,4% respecto a 2023.

El estudio no solo se fija en la producción de los cultivos o de las distintas formas de ganadería, también recoge problemas endémicos del campo de la Comunidad como el envejecimiento del sector por la falta de relevo generacional, la acusada brecha entre los precios de mercado de los productos agrarios y los costes de producción, la elevada burocracia de la administración o la presión sobre determinados medios de producción como la tierra.

LAS RECOMENDACIONES

En este marco, el Consejo Económico y Social de Castilla yLeón formula su lista de recomendaciones, que formula de la siguiente manera su informe anual:

1> SUELO. Agricultores y ganaderos de Castilla y León vienen enfrentándose a desafíos persistentes como condiciones climatológicas adversas, presiones financieras, un contexto internacional caracterizado por conflictos bélicos y contrariedades arancelarias, así como a problemas relacionados con la sanidad animal (enfermedad de la lengua azul, la enfermedad hemorrágica epizoótica [EHE] o la tuberculosis bovina). A esto hay que añadir recientemente otros problemas que impactan sobre el sector, como son la presión sobre la demanda de suelo, principalmente por la implantación de macroparques fotovoltaicos, y también la creciente dificultad para encontrar mano de obra, lo que puede comprometer seriamente el futuro, e incluso el presente, del número ya muy ajustado de explotaciones agroganaderas que existe en la Comunidad Autónoma.

El CES recomienda una planificación participativa del despliegue de las energías renovables, procurando el menor impacto en los territorios y las poblaciones, y la repercusión en ellos de sus beneficios sociales y económicos.

2> PRECIOS. En 2024 se mantuvo la brecha entre la producción y la insuficiente rentabilidad en el campo. A pesar mejores cosechas en algunas zonas tras dos años difíciles, el aumento de la producción no se tradujo en ingresos proporcionales para agricultores y ganaderos. Esta situación impulsó a los agentes del sector a exigir una revisión urgente de los mecanismos de fijación de precios, de modo que el valor real de la producción se refleje en una mayor retribución para el productor o, al menos que, tal y como establece la ley de la cadena alimentaria, el precio pagado al productor supere los costes de producción.

3> BUROCRACIA. Desde el Consejo reiteran la petición de una simplificación de los trámites administrativos y de las exigentes normas impuestas para acogerse a las ayudas, vinculados a la Política Agraria Común (PAC), ya que resulta necesaria una mayor flexibilidad de las normativas de condicionalidad para facilitar el acceso a ayudas, eliminando barreras burocráticas que dificultan el relevo generacional y la modernización de las explotaciones. El CES apoya la creación de un fondo especial para impulsar el relevo generacional, promover la digitalización y fomentar la innovación en el sector.

4> RELEVO. El Consejo considera que el relevo generacional en el sector agrario se presenta como un pilar estratégico para garantizar la continuidad y la solidez del sector. La rentabilidad y sostenibilidad son los ejes de la agricultura moderna. Tanto el beneficio económico como el cuidado del entorno son fundamentales y la convergencia entre estas dos exigencias requiere soluciones innovadoras, normativas claras, estabilidad y apoyo continuo a la formación. Por ello, el CES insta a encontrar un equilibrio entre las exigencias regulatorias y la viabilidad económica que favorezca el relevo y conlleve la fijación de población y desarrollo del medio rural.

5> COMPETITIVIDAD. Otro punto clave es el establecimiento de medidas de apoyo frente a los nuevos desafíos comerciales. Resulta de la máxima urgencia proteger al sector de los efectos adversos de acuerdos internacionales que puedan poner en el mercado productos obtenidos sin las exigencias marcadas en Europa, y por tanto más baratos, y competir en desigualdad de condiciones con los europeos y de nuestra Comunidad Autónoma, para lo cual se deberían diseñar estrategias específicas para preservar la competitividad, especialmente en sectores como el vitivinícola y el de la agricultura ecológica.

En un panorama global donde la apertura de mercados y los acuerdos internacionales facilitan la entrada de productos extranjeros en condiciones que muchas veces se traducen en competencia desleal, el sector agrario de Castilla y León enfrenta desafíos que amenazan la competitividad y la rentabilidad de sus productores, generalmente por las restricciones normativas a la producción en Europa.

6> ACUERDOS. Una de las demandas fundamentales es la revisión y, en su caso, reorganización de aquellos acuerdos internacionales que favorecen la entrada de productos subvencionados o con condiciones desiguales. Esta situación afecta especialmente a sectores estratégicos como el vitivinícola, el ovino y el caprino, donde la competencia de productos importados que no cumplen los mismos estándares ambientales y de producción puede desequilibrar el mercado interno.

7> NEGOCIACIÓN. Sería conveniente contar con una mayor presencia y capacidad de negociación a nivel europeo, de modo que Castilla y León pueda contar con una representación fuerte en la definición de las reglas comerciales internacionales, asegurando que se tengan en cuenta las particularidades y necesidades del medio rural.

El Consejo recomienda la elaboración de un documento que fije las prioridades de la Comunidad ante la futura PAC 2028-2034 y el modelo agrario a defender, que sea suscrito tanto por las instituciones regionales como por las Organizaciones Profesionales Agrarias (Opas) y al que se puedan adherir otros agentes económicos y sociales.

8> COORDINACIÓN. Este enfoque se integra en el marco estratégico de la Agenda de Acción Exterior 2024-2027 de la Junta de Castilla y León, que contempla la defensa de los intereses económicos y comerciales de la comunidad a través de una coordinación interinstitucional y la colaboración estrecha con organismos europeos y cuya intención es alcanzar un equilibrio en las relaciones comerciales internacionales, en el que la competitividad del sector agrario se fortalezca sin sacrificar la justicia y la equidad del tejido productivo regional.

9> SIMPLIFICACIÓN. Con respecto a la eliminación de las barreras burocráticas y la agilización de los trámites administrativos, cabe señalar que en 2024, la Junta de Castilla y León ha impulsado medidas en este sentido dirigidas a simplificar la gestión administrativa de la PAC, en respuesta a las demandas del sector que reclama una adaptación real a la dinámica del campo.

Entre estas medidas, se pueden destacar la unificación y simplificación de los ecorregímenes, la digitalización de trámites y el compromiso de abono anticipado. El CES insiste en la importancia de garantizar el abono del 90% de los saldos de ayudas directas antes de finalizar el año, proporcionando a agricultores y ganaderos un flujo de capital que contribuya a la renovación, modernización y resiliencia de sus explotaciones.

10> SANIDAD. Los datos dispares de tuberculosis bovina registrados en diversas comarcas de Castilla y León siguen generando preocupación en el sector por la sanidad animal y ponen de manifiesto la necesidad urgente de revisar y adaptar el actual Programa Nacional de Erradicación de la Tuberculosis Bovina a la realidad del campo, especialmente en zonas con ganadería extensiva y en permanente contacto con la fauna salvaje, en continua expansión, que no se sanea y contagia a la cabaña ganadera. Por ello, el Consejo considera necesario establecer protocolos sanitarios adaptados a la realidad actual.

Al igual que ocurre con la agricultura, a pesar de los aumentos en la producción, en muchos casos estos incrementos no se reflejan en una mejora proporcional de la rentabilidad de las explotaciones. La presión de precios, combinada con la entrada de productos extranjeros en condiciones de competencia que, en ocasiones, se traducen en prácticas desleales requieren de mecanismos de protección que garanticen precios justos y condiciones equitativas para sus productos.

11> PARTICIPACIÓN. La falta de estabilidad normativa y, en algunos casos, el sentimiento de exclusión en los debates sobre políticas agrarias ha hecho que crezca el descontento en el sector. Los ganaderos demandan una mayor participación en la toma de decisiones, que incluya un diálogo continuo y efectivo con las autoridades, de modo que las futuras políticas agrarias respondan adecuadamente a las necesidades reales del medio rural. Esto implica no solo la mejora de las condiciones actuales, sino también la definición de estrategias a largo plazo que permitan modernizar y asegurar la viabilidad del sector ganadero.

Preocupan especialmente el sector ovino y caprino, cuyos censos y número de explotaciones no deja de descender desde hace años, por lo que desde el Consejo se recomienda elaborar planes específicos para estos sectores.

12> PLANES. En base a estas preocupaciones, desde el Consejo se entiende necesario impulsar medidas integrales que aborden tanto los desafíos sanitarios como económicos y normativos, para garantizar un futuro sostenible y competitivo para la ganadería en Castilla y León.

13> DIVERSIFICACIÓN. En este ámbito, el CES considera necesario el desarrollo de planes integrales para la sostenibilidad del sector que combinen innovación tecnológica y buenas prácticas ambientales. La Junta de Castilla y León debe implementar medidas que incentiven la diversificación de cultivos y ganadería, fomentando producciones de alto valor añadido, así como fomentar cadenas de valor locales y circuitos cortos de comercialización para aumentar la rentabilidad y sostenibilidad de la producción.

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