CULTIVOS
Los socios de Acor contratan un 18,5% menos de superficie de remolacha en una campaña de incertidumbre de precios del azúcar
La cooperativa vallisoletana contrata un 23% más de superficie de colza que el año anterior, con una cosecha que aumentará un 40% la producción por la abundancia de lluvias

Instalaciones de la cooperativa Acor en la localidad vallisoletana de Olmedo.
La cooperativa Acor dice que han sido las lluvias, que han retrasado la siembra de remolacha, la principal razón de la merma de un 18,5% de superficie contratada para la campaña 2025-2026. Es verdad en parte, puesto que los campos han permanecido encharcados y han hecho imposible los trabajos en algunas parcelas. Pero detrás de la reducción de superficie cultivada está, sobre todo, la incertidumbre de los precios del azúcar en el mercado internacional. Una incertidumbre que ha llevado a Acor, la cooperativa que más retribución asegura a los agricultores, a bajar el precio garantizado casi un 10% respecto a la campaña anterior, de los 61 euros por tonelada a los 55 actuales. Bien es cierto que ese precio se suele incrementar –pasa siempre–, al final de la campaña, con el retorno cooperativo.
Los agricultores han visto riesgo en la remolacha, tanto que Acor ha reducido la contratación de las 12.154 hectáreas de la campaña anterior a las casi 9.900 de la campaña en curso, 2.254 menos. No es nada, comparado con el batacazo que se está dando su principal competidora, Azucarera, la filian de British Sugar en España, que a su delicada situación financiera se une una contratación de superficie de menos de la mitad del año anterior. Podría ser que no llegara a las 8.000 hectáreas cuando el año pasado contrató 23.490, según fuentes del sector. «Han ofrecido un precio de salida muy bajo, y esto es lo que pasa», declaran.
Un cultivo que se ha visto claramente beneficiado por la abundancia de lluvias es la colza. La oleaginosa alcanza las 8.147 hectáreas frente a las 6.624 de la campaña anterior, un 23% más. El volumen en toneladas procesadas será mucho mayor, ya que el clima tan propicio ha incrementado la cosecha con una estimación del 40% más, hasta las 26.000 toneladas. La abundancia de lluvias ha propiciado que «no se aprecien grandes diferencias entre las parcelas de secano y las de regadío», declaran en Acor.
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«Las lluvias de la primavera han beneficiado al cultivo de la colza y han complicado las siembras de remolacha. La cifra de contratación de esta campaña es de unas 9.900 hectáreas a pesar de que muchos socios no han podido sembrar por las adversidades meteorológicas. La campaña de siembra 2025-26 se ha visto condicionada por las abundantes precipitaciones registradas desde el inicio de año», explican desde la cooperativa en una nota de prensa. «Debido a las frecuentes lluvias, un alto porcentaje de las siembras se ha concentrado en el mes de abril y en la primera quincena de mayo a diferencia de otros años, en los que el mes de marzo es el preferido por la mayoría de los agricultores».
Desde el Servicio Agronómico de Acor recomiendan al remolachero no precipitarse y sembrar cuando el terreno presente las mejores condiciones posibles, aunque esta campaña los momentos para sembrar y aplicar los tratamientos herbicidas e insecticidas «se han visto muy limitados», apunta la misma fuente. «También durante esta campaña desde el Servicio Agronómico de Acor han facilitado al socio un itinerario de tratamientos insecticidas para poner el foco en la estrategia de control durante estos meses y se ha comprobado la eficiencia del Buteo Start frente a la pulguilla».
En este momento la actividad del Servicio Agronómico de la cooperativa vallisoletana se ha focalizado en el monitoreo y el control fitosanitario de la remolacha azucarera. «Cabe destacar casos de encharcamientos y una alta saturación hídrica en las parcelas, lo cual potencia el riesgo de aparición de patologías fúngicas radiculares (pie negro). La nascencia ha sido, en líneas generales, satisfactoria y uniforme. Sin embargo, en suelos de textura más arenosa, se observa un número significativo de parcelas con problemas de nascencia», añaden.
Colza
«Este año es difícil diferenciar una parcela de colza de riego de otra de secano por el predominio de las lluvias. La cifra estimada en contratación de colza es de 26.000 toneladas procedentes de 8.147 hectáreas, frente a las 6.624 ha de la campaña 2023-24», explica la entidad. Las precipitaciones han estado «bastante bien repartidas. Se puede decir que ha sido una campaña bastante centroeuropea respecto al reparto de precipitaciones. Esas condiciones han marcado el buen desarrollo de las colzas casi generalizado y de todos los cultivos de invierno en Castilla y León».
Las incidencias, una vez implantado el cultivo «han sido escasas», apuntan desde el Servicio Agronómico de Acor. «La aparición del gorgojo no ha sido como plaga y no ha llegado prácticamente a los umbrales de tratamiento salvo en comarcas al sur del Duero. Tampoco la presencia de colonias de pulgón ha sido importante. En cuanto a enfermedades de hongos, a pesar de las condiciones de humedad, no han sobresalido».
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En general, el cultivo ha estado «bastante limpio». A la espera de las temperaturas de las últimas semanas del ciclo, «cabe pensar que el cultivo de colza madurará sin falta de agua atendiendo a las condiciones genéticas de cada variedad. En general, los rendimientos son casi de regadío de forma generalizada, sin haber tenido que regar, y con una previsión de fechas de cosecha más retrasada que hace año medio», concluyen desde Acor.