CLIMATOLOGÍA
La sequía causa estragos en las zonas de pasto abulenses
SITUACIÓN UPA reclama «permisos especiales» a la CHD y a los ayuntamientos para captar agua de cauces y bocas de riego / El sur de la Comunidad y Valladolid siguen con problemas y Burgos se salva por ahora

Una vaca bebe agua de una cuba en una zona de pasto afectada por la ausencia de precipitaciones durante los últimos meses.-J.D.L.
La falta de precipitaciones no solo afecta este año a las cosechas. También la ganadería del está sufriendo los estragos de la sequía en el sur de Castilla y León, sobre todo en la provincia de Ávila. De hecho, las elevadas temperaturas del pasado mes de mayo han encendido las alertas en numerosas explotaciones que trabajan en extensivo en zonas de pasto. La situación es preocupante y la organización agraria UPA considera que ha llegado el momento de reclamar un «trato diferencial de apoyo» para todos aquellos territorios que se ubican en áreas «especialmente desfavorecidas» que sirven de «sustento» a «muchas economías familiares en el medio rural».
La situación «extremadamente delicada» que atraviesan los ganaderos abulenses por culpa del «déficit acuciante de lluvia» que «ha afectado a las parcelas agrícolas y los pastos de media y alta montaña» contrasta con el panorama actual en Burgos. Según detalla Gabriel Delgado, secretario general del sindicato en dicha provincia, el sector agroganadero «se salva por el momento». Eso sí, tampoco descarta un «verano complicado» si la ausencia de lluvias se mantiene durante las próximas semanas. Además, señala que algunas comarcas como la Ribera del Duero o Arlanza ya empiezan a notar la escasez de agua más que en otras zonas.
De momento, el contraste entre provincias es evidente. Ávila cerró el pasado mes de mayo con un grado de afectación superior al 80% mientras Burgos no llegaba al 15%. Pero no solo la parte baja de la Comunidad se lleva la peor parte. También el sur de Valladolid se está viendo gravemente afectado por las altas temperaturas y la total ausencia de agua en las zonas de cultivo. Lo mismo sucede en el este de Zamora y Salamanca, donde el grado de afectación oscila entre el 60 y el 80%, según datos facilitados por la Agrupación Española de Entidades Aseguradoras de los Seguros Agrarios Combinados (Agroseguro).
Al margen de los reiterados llamamientos de las organizaciones profesionales agrarias (Opas) de la región para que la Junta de Castilla yLeón adopte medidas que ayuden a paliar las previsibles pérdidas del sector agrícola -sobre todo en el caso del cereal-, UPA confía en que desde la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) «no se pongan trabas» y se agilice la concesión de «permisos especiales a la hora de captar agua del cauce de los ríos». Al mismo tiempo, la delegación provincial del sindicato espera que los ayuntamientos de los términos municipales afectados por la sequía permitan llenar cubas desde las bocas de riego contra incendios para «atender convenientemente a sus animales».
No es la única reivindicación que la organización pone sobre la mesa para hacer frente a los problemas que acechan al ganado por falta de agua. El Ejecutivo regional también recibe su pertinente regalo y por partida doble. Por un lado, UPA plantea la opción de habilitar una partida de ayudas «destinadas a las explotaciones ganaderas en régimen extensivo de aprovechamiento de pastos». Por otro, estiman necesaria la concreción de una «línea de actuaciones» para que los productores abulenses puedan «invertir en la construcción de estructuras para el abastecimiento de agua». Por ejemplo, «balsas de almacenamiento o abrevaderos». Dicha dotación se utilizaría además para la compra de «cisternas o abrevaderos móviles» o la «contratación del servicio de abastecimiento de agua».
La preocupación por la sequía es palpable en toda la Comunidad y las Opas auguran una cosecha bastante menor de la esperada hace unos meses. Por ahora, nadie cree que vaya a ser tan mala como la de 2017, aunque algunos líderes sindicales como el presidente autonómico de Asaja, Donaciano Dujo, ya han advertido que «el cambio climático está aquí y tiene una traslación directa a los riesgos que sufren las explotaciones».
Por si no tuviesen suficiente los ganaderos con hacer frente a las necesidades hidrológicas de sus animales, la fauna salvaje también continúa causando problemas en tierras abulenses. El último caso, «novedoso» porque la ‘víctima’ fue un ternero con un mes de vida y no un recién nacido, tuvo lugar el pasado miércoles en una explotación ubicada en el término municipal de Rasueros. Según el relato del productor afectado, alrededor de 60 buitres se abalanzaron sobre el animal hasta causarle la muerte. Así pues, la organización trata de acreditar que «no deja de ser un incidente más que demuestra a todos aquellos que lo ponen en tela de juicio que estas aves atacan a presas vivas».