Las granjas de pollos para carne resisten gracias a la producción
España reduce en una década su número de explotaciones en un 10,3% mientras Castilla y León apenas pierde cuatro en cinco años / Desde 2012, la región supera las 100.000 toneladas anuales

Las explotaciones avícolas que trabajan con pollos para carne se mantienen en pie gracias a sus excelentes rendimientos productivos.-JAVIER LASTRAS
La avicultura salva los muebles en Castilla y León. A diferencia de otros sectores que a día de hoy atraviesan graves crisis sin visos de salida a corto plazo, la producción de huevos y carne imprime la estabilidad necesaria para asegurar su futuro e incluso plantear escenarios de crecimiento durante los próximos años. No obstante, el número de explotaciones destinadas a la producción de carne se han reducido ligeramente. Eso sí, el incremento progresivo de las toneladas durante la última década son el mejor síntoma de la viabilidad de este subsector en términos generales.
Entre 2013 y 2017, la Comunidad perdió tan solo cuatro granjas de pollos para carne al pasar de 492 a 488. Sin embargo, en ese mismo periodo de tiempo la producción aumentó un 8,8% (115.677 toneladas) mientras que en el conjunto del país el índice de crecimiento 14,8% (1,5 millones de toneladas). A tenor de estos datos, se confirma que la producción regional durante el último ejercicio analizado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente (Mapa) supuso el 7,5% del total nacional.
La mejor noticia en este sentido es que las granjas de Castilla y León han sabido remontar el vuelo desde 2009, cuando la producción cárnica se situaba por debajo de las 90.000 toneladas. Por fortuna, en apenas un par de años, los avicultores se pusieron las pilas y desde 2012 no han bajado de las 100.000. Cierto es, todo hay que decirlo, que la producción se resintió hace un par de años tras disminuir en 3.268 toneladas. Sea como fuere, se cerró la campaña con 115.677 que se sitúan a años luz de las 93.507 obtenidas 10 años antes.
En lo que respecta a la clasificación zootécnica de las explotaciones, Castilla y León demuestra su capacidad para mantener, con cierto grado de solvencia, el número de granjas. No en vano, los centros de cría han sufrido la mayor reducción tras pasar de doce a siete en cuatro años. Por contra, la Comunidad sumó un nuevo centro de selección en 2017 tras oscilar entre cuatro y cinco durante las campañas anteriores. Entretanto, las instalaciones de multiplicación y de producción registraron dos bajas cada una en los censos oficiales, de tal manera que cerraron el ejercicio con 12 y 463 granjas, respectivamente.
Los datos autonómicos contrastan con la realidad española durante la última década. Si tomamos como referencia las 5.542 explotaciones abiertas en enero de este año, se aprecia una caída del 10,3%. Aún así, hay que tener en cuenta los vaivenes de cada año en lo referente al número de centros productivos, ya que las altas y bajas en cada ejercicio se cuentan por decenas y suelen superar el centenar. De hecho, ahora mismo hay bastantes más granjas dentro de este apartado zootécnico en activo que en 2012, cuando permanecían operativas 5.024.
Donde más se ha notado la reducción de centros es en el ámbito de la selección. En 2008, España contaba con 53 instalaciones, pero la cifra se redujo a prácticamente la mitad (24) tan solo un año después. Desde entonces, la cifra ha repuntado paulatinamente -con caídas puntuales aunque no demasiado significativas- hasta culminar en enero de 2019 con 32.
También ha ido ‘in crescendo’ pero sin grandes saltos el número de centros multiplicadores. El país alcanzó su cénit en 2012 y 2013 con 347, 33 más que en 2008. A partir de ahí, se produjo una caída sostenida que se estabilizó en hace dos años al registrarse 325, la misma cifra recogida por el Ministerio a comienzos del presente ejercicio.
En clave regional, y abarcando el sector en su conjunto, conviene destacar el caso de Burgos. ¿El motivo? Su censo aumentó un 27,31% en 2017 respecto al ejercicio anterior. Con esos 4,3 millones de ejemplares, la avicultura se convertía en el ámbito agroganadero de la provincia con mayores niveles de crecimiento, superando incluso a otros sectores de mayor calado como el ovino, el vacuno e incluso el porcino, que de un tiempo a esta parte ha obtenido unos resultados espectaculares.