Cuatro décadas mejorando la raza desde el laboratorio del avileño
La finca ‘El Colmenar’, en pleno Parque Regional de la Sierra de Gredos, alberga la mejor ganadería de avileño de España / Se ha logrado un mayor rendimiento de las canales y mejorado la calidad de la carne

Ejemplares de avileño en la Finca abulense de ‘El Colmenar’.-E.M.
La finca de ‘El Colmenar’, situada en pleno Parque Regional de la Sierra de Gredos, alberga la mejor ganadería de avileño de España, gracias al trabajo realizado desde hace 37 años en una especie de laboratorio que desarrolla una actividad impagable para, no sólo mantener, sino también mejorar una de las razas más codiciadas.
Actualmente, en las aproximadamente 600 hectáreas de esta finca pastan 166 cabezas de avileño de las variedades negra ibérica -146- y bociblanca -20-. Esta última en peligro de extinción, de ahí que el programa de mejora de la raza avileña trabaje también de forma intensa en su recuperación.
En los buenos resultados obtenidos hasta el momento tiene un papel destacado el vaquero Santiago Palomo, que a sus 61 años sabe domar con maestría a estos animales rústicos y de difícil manejo con solo mirarlos a la cara, ya que se los conoce uno a uno.
«Los mira a los ojos y sabe lo que les pasa», asegura Enrique Fernández, jefe del Servicio de Desarrollo Rural de la Diputación de Ávila que, junto con la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta, desarrolla este programa de mejora de la raza avileña.
Y lo hace en una finca propiedad de la Administración autonómica, que se encarga del aprovechamiento forestal de la misma y con la que el próximo año la institución provincial deberá firmar otro convenio de cesión de pastos, una vez transcurridos los quince años del anterior.
En esta especie de laboratorio «se cuidan todos los detalles» y «se mima al máximo» una raza «montaraz y agreste, que aprovecha sus recurso de forma óptima», pese a las dificultades del terreno en el que se desenvuelve, explica Enrique Fernández, que ve en Santiago Palomo una persona «insustituible» para trabajar con estos animales, junto a otro «colaborador».
Todo ello se realiza “desde el cuidado de la raza y el rigor profesional y científico de la Diputación”, señala el jefe del Servicio de Desarrollo Rural, que también subraya el papel que desempeña un imponente semental, cuyas bondades son conocidas en este mundo. Se trata de ‘IJ’, que a sus ocho años de vida cuenta con 165 hijos machos y otras 165 hijas.
Sirva como ejemplo el hecho de que en la última pesada para calcular la evolución de los terneros y la cantidad de kilos que van poniendo al día o cada cierto tiempo, los nueve machos jóvenes elegidos eran hijos suyos, con pesos que oscilaban entre los 408 y los 498 kilos, con apenas un año de vida; sin embargo, uno de ellos destacaba por encima de sus hermanos.
Se trata de uno nacido el 2 de octubre del año pasado, cuyo peso era de 621 kilos, lo que hará que sea seleccionado, atendiendo tanto a su morfología, como a su crecimiento espectacular.
Este es un ejemplo del trabajo que se realiza desde ‘El Colmenar’ para seleccionar a las mejores hembras y a los mejores sementales reproductores, realizando controles prácticamente diarios para lograr el mayor aprovechamiento del animal, teniendo en cuenta que aún se encuentra, pese a los grandes avances, muy por debajo de razas como la limusín y la charolés.
Valga como muestra un botón. Mientras el rendimiento de estas dos últimas se sitúa entre el 65 y el 75%, el de la raza avileña se encontraba hace unos años en el 54,57% de media en el caso de las hembras y en el 54,73% en el de los machos.
Conscientes de esta situación, el programa de mejora de la raza, que cuenta con la colaboración de la Asociación Española de la Raza Avileña-Negra Ibérica y del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), puso en marcha medidas encaminadas a mejorar el crecimiento de los terneros, así como la capacidad de cría de las madres. Así se ha conseguido un mayor rendimiento de las canales, a la vez que se ha mejorado la calidad de la carne.
Y todo ello, partiendo de las diferencias entre estas reses y las de origen francés, debido a las condiciones extremas en las que se desenvuelven las cabezas de avileño que, pese a todo, son capaces de adaptarse a las situaciones más complicadas en extensivo para buscarse un sustento que, en el caso de las razas limusín y charolés, encuentran con mucha menor dificultad.
En el caso de la finca de la Diputación abulense, las 166 reses pastan en la Finca ‘El Colmenar’, aunque también reciben un suplemento con pienso cuando los pastos escasean.
Hasta hace no demasiado tiempo, este programa de mejora de la raza incluía la cesión de sementales a diferentes ganaderías; sin embargo, la entrada en vigor de una nueva legislación lo prohibió, de manera que en la actualidad lo que sí se hace es asistir a diferentes exposiciones y ferias para dar a conocer los progresos logrados con la raza.
Asimismo, se recibe a técnicos de otras instituciones y asociaciones para que conozcan las particularidades del avileño, a lo que se suman las subastas de ganado que se realizan con «lo menos bueno» de «la mejor ganadería de avileño de España», según precisa Enrique Fernández. Al respecto, hace referencia al excedente que en ocasiones se produce por el hecho de que en esta finca no puede haber más de 200 ejemplares y hay que deshacerse obligatoriamente de las reses que superen esa cifra.