AGRICULTURA
Menos colza con más kilos
2018 La cosecha de colza ha arrancado con buenas expectativas en el regadío donde se espera «más producción» / Acor ha abierto ya la campaña de recepción en un año con un secano «desigual» y un descenso de superficie del 36%

Cosecha de colza en una parcela de la localidad vallisoletana de Olmedo.-ACOR
La cosecha de colza afronta estos días el grueso de la campaña en Castilla y León, a pesar de las incidencias meteorológicas que están complicando las labores en algunas zonas puntuales, debido a las tormentas. La cooperativa Acor ha abierto ya la recepción, y sus socios han comenzado a cosechar las parcelas, especialmente en el sur de la provincia de Valladolid, Zamora y, sobre todo, Salamanca, zonas donde se concentran más de la mitad de las hectáreas sembradas.
Esta es, según los técnicos, una campaña «corta» en superficie, pero «buena» en producción, sobre todo en regadío. El número de hectáreas sembradas ha bajado de forma ostensible en la Comunidad, principalmente por la falta de precipitaciones en otoño, lo que provocó numerosos problemas de implantación en el secano e hizo inviables muchas parcelas.
Una circunstancia que ha dejado la colza en Castilla y León con 24.588 hectáreas este año, según el último avance de superficies de la Junta, un 36% menos que en la campaña pasada, cuando se superaron las 38.000.
El avance del Ministerio de Agricultura confirma la profunda caída registrada en la provincia de Salamanca con casi la mitad de la superficie, 3.100 hectáreas frente a las 6.900 de 2017. Un descenso acusado que se traslada también a otras provincias como Zamora, que pasa de las 9.700 del año pasado a las 7.000 actuales, o Valladolid, con 6.000 hectáreas esta campaña respecto a las casi 7.600 del año anterior.
La colza es sin lugar a dudas uno de los cultivos más castigados este año, aunque las perspectivas son buenas en el regadío de cara a la cosecha, que llega con una semana de retraso. A diferencia de la repercusión de las lluvias en el cereal, que ha reverdecido las parcelas, no parece que el cultivo de colza presente problemas importantes. Así lo explica Joaquín Ortiz, del Servicio Agronómico de Acor, que asegura que «en diez días la planta se ha secado mas rápido de lo que se esperaba». Solo destaca alguna incidencia aislada, con alguna vaina verde en las zonas bajas del cultivo, sin consecuencias.
Los socios de Acor contrataron inicialmente esta campaña en torno a 14.000 toneladas de colza, pero, como ocurre habitualmente, serán muchas más las que recogerá la cooperativa, que procesa, según Ortiz, unas 20.000 toneladas anuales. Desde el Servicio Agronómico de Acor apuntan a una «buena» cosecha, con rendimientos en el regadío que pueden superar los 4.500 kilos por hectárea, en muchas zonas. De forma general, se espera «más producción que en años anteriores».
El secano presenta una mayor «variabilidad», de forma especial este año tan peculiar. A pesar de las precipitaciones primaverales, el abanico en los rendimientos, que suele rondar entre 1.500 y 3.500 kilos, va a ser muy amplio. Hay parcelas que se han mantenido con poca planta, mientras que las implantadas correctamente pueden tener «muy buena cosecha». Una opinión que comparte Carlos Blanco, de Koipesol, que confirma ese «desigualdad» en los secanos, dependiendo del momento de las lluvias. Por eso, la horquilla de producciones dependerá del estado de las parcelas en el momento de las lluvias.
La colza se está entregando bien, por debajo del 9% de humedad, y con un precio mínimo garantizado, en el caso de Acor, de 320 euros la tonelada. El hecho de que, además, no haya sido un campaña especialmente complicada en términos de enfermedades favorece las buenas expectativas, una vez que se levantaron las parcelas afectadas por la sequía del otoño y el frío.
Las casas comerciales siguen con sus ensayos, como lo hace Acor, para buscar mayores producciones y «más kilos de grasa por hectárea», que es al final, como señala Joaquín Ortiz, lo que repercute en el agricultor y en el pago final. La cooperativa mantiene este año los ensayos en secano y regadío en las provincias de Valladolid y Zamora, al igual que lo hace Koipesol. Blanco destaca en este caso la constatación del «alto techo productivo» de la variedad Florida, resistente a la dehiscencia, así como el trabajo realizado con nuevas variedades con tecnología clearfield, con el reto de una mayor productividad, alta rusticidad y de dar solución a los problemas de malas hierbas.
Mientras la cosecha de colza avanza en Castilla y León adecuadamente, otra oleaginosa, el girasol, evoluciona de forma «aceptable», según aseguran desde Koipesol. Buena parte de la colza levantada en otoño se destinó a cereal, en torno al 10-20%, según sus datos, mientras que en el resto de las hectáreas perdidas se apostó por el girasol como alternativa en la rotación de las parcelas. De hecho, Acor favoreció el cambio de contrato a sus socios, una vez que se confirmó la falta de viabilidad del cultivo.
De forma general, las lluvias primaverales han favorecido una «buena» nascencia y un adecuado desarrollo primario, por lo que el aspecto en campo es bueno. Habrá que ver ahora si el escalonamiento obligado en las siembras, casi hasta hace dos semanas, y la elección de ciclos ajustados a las circunstancias del momento, puede o no afectar a las producciones finales.
El girasol está ya en flor en muchas parcelas de Castilla y León, a la espera de que el excesivo calor no le afecte cuando llegue la plena floración. Las expectativas son optimistas en esta campaña, teniendo en cuenta que las lluvias de este año no distinguen casi entre el girasol de secano y regadío. Es más, los técnicos aseguran que alguna tormenta más, de aquí a final de mes, sin pedrisco, supondría un impulso determinante al cultivo.
Las lluvias y tormentas están alterando la campaña de este año, con la vista puesta en unos rendimientos medios altos, a la espera de que la climatología no conceda nuevos sustos al campo. Un hecho a tener en cuenta después de que en la Unión Europea se hable de una caída en la previsión de la cosecha de cereales y oleaginosas del 6%, según el Copa-Cogeca. La sequía en unos casos, y las inundaciones en otros, confirmarían este pronóstico.
Precisamente, la cosecha de cereales se está desarrollando en Castilla y León de manera muy tímida debido a las lluvias. «Las labores se complican, hay mucha hierba y no está para correr», señala el coordinador regional de la UCCL, Jesús Manuel González Palacín, que insiste en hablar de una campaña buena, «pero no de récord», como apuntan, por ejemplo, las previsiones de Cooperativas Agro-Alimentarias de España para la Comunidad, en torno a las 8,3 millones de toneladas, un 142% más que el año anterior. De hecho, advierte de algunas «sorpresas» en las cebadas, con menos rendimientos de lo esperado.
Las tormentas de los últimos días no ayudan, más bien al contrario, lo que constata la «desigualdad» en campo, como señala Aurelio Pérez, de la Alianza UPA-COAG. Este responsable pone de manifiesto las «muchas» incidencias debido al exceso de lluvias en las últimas fechas, así como el retraso de las labores.
Una opinión que comparten desde Asaja. Su presidente, Donaciano Dujo, asegura que «hay mermas en el cereal» debido a la abundancia de agua en las parcelas y a las enfermedades. «Tan malo es la abundancia de agua como la sequía, ni mucho menos va a ser una cosecha récord», asegura este responsable agrario.
Por otro lado, el sector incide en los bajos precios, en un contexto de estabilidad a corto y medio plazo. Desde la UCCL siguen denunciando la entrada de mercancía a nuestros puertos al comienzo de la cosecha, con los efectos que eso tienen en las cotizaciones. Todo ello, dicen, en un marco de subida de los precios del gasóleo y de otros imputs que son imprescindible en la labor diaria del agricultor.
Desde la Alianza constatan, por otra parte, la cosecha «extraordinaria» en pastos, aunque lamentan que en los forrajes se haya perdido «mucho» por el exceso de agua, cuando las expectativas eran muy positivas.