Diario de Valladolid

OFICIO

Ovino a punto en dos minutos

Más de 500.000 ovejas pasan al año por las cuchillas y peines de los profesionales de Esquiladores Montaña de León / Ignacio Fidalgo denuncia la competencia desleal y pide mayor control

Un grupo de esquiladores uruguayos, con Ignacio Fidalgo al centro, trabajando con el método australiano-neozelandés en una explotación de la Comunidad.-E.M.

Un grupo de esquiladores uruguayos, con Ignacio Fidalgo al centro, trabajando con el método australiano-neozelandés en una explotación de la Comunidad.-E.M.

Publicado por
M.C.
Valladolid

Creado:

Actualizado:

Las ovejas de Castilla y León se están preparando para el calor del verano. Los esquiladores afrontan la parte más intensa de la campaña, que se ha iniciado con algo de retraso «debido al frío de abril», y que se prolongará hasta finales de julio.

Las cuadrillas recorren las explotaciones de la Comunidad cumpliendo así una de las tradiciones ganaderas más antiguas. La idea es liberar a las ovejas de su pelaje para que soporten mejor las temperaturas de los próximos meses y mejorar la higiene de las granjas. Una labor en la que intervienen los representantes de este oficio ancestral, que exige destreza y sobre todo profesionalidad.

Y es que, aunque el esquileo es una práctica habitual en las ganaderías, no es menos cierto también que esta actividad requiere habilidad y cierta maestría para que los animales resulten lo menos estresados posible, y los efectos en las producciones de la granja no se vean alteradas.

Este es uno de los elementos que el ganadero tiene en cuenta a la hora de planificar el momento idóneo para acometer esta tarea. Especialmente, en granjas de alta producción donde, según Alberto García, ganadero de ovino assaf de Olmedo (Valladolid), hay que tener en cuenta todo tipo de incidencias. Este profesional insiste en que las granjas del futuro contarán con animales en diferente estado hormonal, y eso exigirá una programación eficiente para evitar alteraciones.

La tendencia actual es «externalizar» este tipo de servicios de esquila, así como el de corte de uñas, para que el ganadero se pueda centrar en el que es su verdadero cometido: la producción de leche y carne.

La empresa Esquiladores Montaña de León lleva dieciséis años dedicada a la esquila. Creada por dos ganaderos de la zona que decidieron vender su ganado y ofrecer este servicio al sector, abogan por «dignificar» la profesión. No siempre es sencillo, como reconoce Ignacio Fidalgo, uno de los socios fundadores, que denuncia la existencia de cuadrillas «ilegales» y pide «mayor control» por parte de las administraciones.

Esta empresa leonesa esquila a lo largo del año más de 500.000 ovejas de todas las provincias de la Comunidad. Trabajan también en Extremadura y Portugal.

Actualmente, son la única empresa española que tiene actividad todo el año, aunque este es el momento en que manejan un mayor número de trabajadores. Concretamente, cincuenta esquiladores, todos procedentes de Uruguay. No hay plantilla nacional. Aunque inicialmente trajeron gente de Nueva Zelanda, país conocido como la cuna del esquileo, los problemas burocráticos han hecho que finalmente hayan optado por otras nacionalidades.

La jornada arranca temprano para estas cuadrillas que se intentan adaptar a las necesidades de las explotaciones ganaderas. Cada trabajador esquila unas 200 ovejas al día, siempre con el sistema basado en el método australiano-neozelandés. La principal característica y diferencia respecto al esquileo tradicional español es que las ovejas no se atan, están sueltas.

El profesional utiliza su pericia para sujetar al animal, al que controla mediante pequeños movimientos de brazos y piernas, a modo de llave. La oveja permanece sentada, inmovilizada entre las piernas y rodillas del esquilador, que desliza la cuchilla por su cuerpo, comenzando la esquila desde la barriga al resto.

Los expertos insisten en que este sistema ofrece una mayor rapidez, ya que no hay que estar atando y desatando al animal, favorece un menor estrés y una mejor terminación de la oveja. Es cierto también que no es lo mismo esquilar a una oveja merina, que es la que tiene más lana, que una churra. El tiempo de esquila alcanza, en cualquier caso, no más del minuto y medio o dos minutos, según indica Ignacio Fidalgo. Una labor rápida y continua, durante ocho horas al día, que exige concentración por parte del trabajador, y un gran esfuerzo físico.

En cuanto a la maquinaria utilizada en la práctica de este oficio-cuchillas y peine-, la supervisión es continua. La cuchilla puede cambiarse cada veinte ovejas, según la explotación y la raza, mientras que el peine puede aguantar el esquileo de unos cincuenta animales, en términos generales.

Este empresario tiene claro que en España hay buenos profesionales, aunque «han desaparecido muchas cuadrillas». Por otra parte, según afirma, no es fácil contratar plantilla nacional ya que «no les gusta trabajar para otra gente». «El que es bueno se va fuera», asegura convencido de que los precios que se pagan en otros países distan mucho de los que reciben ellos aquí.

Fidalgo alude de nuevo a lo que considera «competencia desleal», lo que les ha obligado a bajar los precios. Si antes, por ejemplo, una merina se cobraba en torno a 1,80 euros/oveja, ahora ese valor se ha rebajado en unos veinte céntimos, lo que supone una merma importante si hablamos de explotaciones de hasta 3.000 ovejas. Por otra parte, la lana de oveja tiene poco valor, unos 0,25 euros el kilo, lo que en algunas razas supone pérdidas para el ganadero.

Desde Esquiladores Montaña de León destacan, por otra parte, el servicio de corta uñas, clave para los ganaderos, y con una tendencia al alza.

tracking