Diario de Valladolid

SORIA

La titularidad compartida todavía «no convence»

En la región hay 144 explotaciones de este tipo, pero las mujeres constatan las trabas burocráticas y los «flecos fiscales que están por resolver»

Inma Sobrino lleva desde 2012 en titularidad compartida.-VALENTÍN GUISANDE

Inma Sobrino lleva desde 2012 en titularidad compartida.-VALENTÍN GUISANDE

Publicado por
Irene Llorente Yoldi

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Toda ayuda es poca para conseguir el asentamiento de la mujer en los pueblos. Pero tienen que ser ayudas reales, que lleguen al campo y que las promesas no se queden en el aire», señala Inma Sobrino, agricultora de Covarrubias. Inma se dio de alta en el año 2012 como autónoma en el RETA a través del Sistema Especial de Trabajadores por Cuenta Propia Agrarios. Lo hizo en una explotación de titularidad compartida junto con su marido, que llevaba toda la vida de agricultor. Trabajaba llevando la administración de una empresa pero con la crisis económica se quedó en el paro, de modo que a sus 45 años se planteó convertirse en agricultora. Es una de las 144 mujeres que se han incorporado al campo en toda la Comunidad desde que está en marcha la Ley de Titularidad Compartida, en enero de 2012. Casi un tercio de las explotaciones de titularidad compartida se han registrado en León, con 41. Le sigue Palencia, con 19, Burgos suma 17 y Ávila, 16. Soria ocupa el quinto lugar, con 13 explotaciones de este tipo. A la cola están Valladolid, con 12, Zamora, con ocho, y Segovia, con seis. No obstante, su experiencia no ha sido buena: «Las administraciones me recibieron con los brazos abiertos y me anunciaron muchas ayudas por ser mujer y quererme quedar en el medio rural, pero lo cierto es que a día de hoy no he recibido ninguna. Me denegaron todas». Asegura que «fueron muchas trabas burocráticas y mucho papeleo para nada», se lamenta. Por ese motivo, insiste en la necesidad de que las administraciones en primer lugar cumplan con lo que prometen y en segundo lugar minimicen la tramitación administrativa a la hora de conceder subvenciones. «Si no no sirve para nada».

Entre los principales objetivos que se planteaban con la nueva normativa estaban los de profesionalizar la actividad agraria de las mujeres; mejorar la participación femenina en las organizaciones agrarias; y visibilizar la actividad de las mujeres en el campo. Y es que esta ley permite que en las explotaciones donde hasta ahora había solo un titular pueda haber dos (junto al cónyuge o pareja de hecho), compartiendo al 50% los rendimientos. También cotizando ambos a la Seguridad Social, lo que podría permitir a muchas mujeres generar sus propios derechos laborales, en especial para poder cobrar en el futuro una pensión.

Pero lo cierto es que aunque las administraciones están realizando esfuerzos por dar a conocer esta figura de cara a conseguir la incorporación de mujeres y sobre todo jóvenes, la normativa tiene unos «flecos fiscales por resolver», según constatan los técnicos de las organizaciones agrarias. Porque las ayudas, que son a fondo perdido, se conceden a título individual, es decir, a la mujer, de modo que debe declararla como persona física, si bien ésta figura dentro de una sociedad junto con su marido de cara a percibir la PAC, de modo que se está en reuniones con la Agencia Tributaria para reconducir la situación y que no tenga repercusiones a la hora de realizar las declaraciones de la renta, porque las ayudas, en un principio atractivas, podrían luego quedarse en nada.

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