SORIA
«Los ganaderos de extensivo somos una especie en extinción»
Casi 40 años en el sector / Antonio Medrano pide que las administraciones defiendan este trabajo que no sólo contribuye a mantener el monte, sino que mantiene vivos los pueblos

Antonio Medrano con su rebaño en la zona de Playa Pita.-LUIS ÁNGEL TEJEDOR
Las lluvias de las últimas semanas han dado un respiro a la ganadería de extensivo de la provincia. Según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) se han registrado más de 70 litros por metro cuadrado en apenas un mes. Antonio Medrano, visontino de 54 años, confía en que se puedan recuperar unos pastos «muy tocados por la sequía» que arrastra el campo desde hace dos temporadas. Su rebaño de ovejas pasa el invierno entre la zona de Playa Pita, lo que él denomina «la pequeña Andalucía soriana», y Vinuesa. Y desde mediados de mayo hasta mediados del mes de octubre lo sube desde hace más de treinta años a la comarca riojana de las Viniegras. No obstante, señala que este verano ha sido para olvidar: «Ha sido un año malísimo por la cantidad de ataques de los lobos», asegura. «A los cuatro días de llegar a la sierra ya sufrimos el primer ataque. Y hemos registrado 54 partes de ovejas muertas por los cánidos. Ha sido un picoteo constante que nos ha pasado factura hasta que nos hemos bajado», lamenta Medrano. Así, constata que es la peor temporada desde que se dedica a la ganadería de extensivo, hace casi 40 años ya que aunque empezó con su explotación a los 22 años, desde los 16 años ya ayudaba a su padre con su cabaña de ovejas y de vacas.
Reconoce que «en cambio en invierno no hemos registrado ninguno», lo que les hace pensar que en Soria no hay manadas, y que los animales que atacan en la sierra están asentados en zona riojana. Recuerda que el último ataque que sufrió en Soria fue en Herreros en enero del año pasado que provocó la muerte de cuatro ovejas y la desaparición de un importante número de reses. El Servicio Territorial de Medio Ambiente de la Junta en Soria tiene constancia de otro ataque en septiembre en Montenegro de Cameros, con una oveja muerta.
Antonio Medrano es uno de los pocos ganaderos de extensivo que quedan en la provincia. Cuenta con una explotación de 700 ovejas de la raza churra y 70 vacas (avileñas y limousín), si bien trabaja junto con su hijo y su sobrino en el manejo de un rebaño de 2.100 ovejas.
Tiene claro que las administraciones tienen que proteger al lobo como especie en peligro de extinción, pero también denuncia que la ganadería de extensivo también se encuentra en peligro de extinción. «Cada vez somos menos y no se valora el trabajo que hacemos. Al menos pedimos que nos dejen defendernos cuando hay un problema», y el lobo, a su juicio, lo es en algunas zonas también al norte del Duero. «Tenemos que convivir con los cánidos, pero hay que plantear soluciones allá donde no nos deja vivir a los ganaderos». A este respecto, manifestó que «por lo menos habría que vigilarlos porque ataca al extensivo, uno de los sectores que más deberían defender las administraciones porque mantienen un tipo de explotaciones que se adapta al terreno, está sujeto a la tierra, de modo que el ganadero se queda en los pueblos y contribuye a evitar la despoblación en el medio rural de la que tantas veces se habla», un «buen motivo» para apostar porque esta producción sea «sostenida y sostenible».
Cree que en la actualidad no se valora la diferenciación que hay en este tipo de carne con respecto a la que se deriva de las granjas de cebo. «La producción en extensivo es complicada por el manejo». Pero su máxima es que «el ganado tiene que salir al campo. Hay que aprovechar los pastos todo lo que se pueda. Hacen además limpieza del monte y lo mantienen. Son parte del mismo ecosistema. Si no hubiera ganadería de extensivo el monte se apoderaría».
Menos de 500 explotaciones de ovino
> 200.000 ovejas reproductoras. Según los datos del Servicio Territorial de Agricultura y Ganadería en Soria, al cierre de 2017 hay 308 explotaciones de bovino con 21.796 animales, tanto adultos como terneros de cebo, mientras que en ovino-caprino hay 498 explotaciones con un censo de reproductoras de 203.576 ovejas y 5.584 cabras. Lo cierto es que en las últimas décadas la provincia ha registrado un importante descenso en la cabaña ganadera de extensivo, ya que cincuenta años atrás se superaba el millón de ovejas. Y también ha sido muy significativo la pérdida de ganaderos, a un tercio de los que había entonces, precisamente porque «las explotaciones cada vez son más grandes», tal y como señala Antonio Medrano. A este respecto, considera fundamental en extensivo el manejo conjunto de ovejas con vacas. «Los pastos comunales es un sistema de esencial en el que los ganaderos nos autorregulamos, pero en muchos pueblos se ha perdido», manifiesta. Ganadero de toda la vida, trabaja en conjunto con su hijo y su sobrino. Y además cierran el ciclo de la producción a través de las dos carnicerías familiares que poseen en Vinuesa y Duruelo de la Sierra.
> Raza serrana negra Considera que hay que conservar el tronco de esta raza, porque «es espectacular», pero lamenta que los ganaderos no puedan vivir de ella, pese a la línea de ayudas que tiene habilitadas la Diputación Provincial de Soria. «En origen es muy pura y lo que mejor da es lo que pueda salir de ella para su mantenimiento».